
DAVOS (I)
Davos es apresado y conducido ante Lord Godric Borrell, señor de Sweetsister (una de las tres islas de Tres Hermanas). Mientras Lord Borrell está bebiendo cerveza y comiendo estofado, el guardia cuenta que Davos fue encontrado en Belly O’the Whale (alguna guarida de contrabandistas, Tres Hermanas ha sido durante cientos de años el lugar favorito de los contrabandistas), intentando encontrar la manera de salir de la isla. Davos teme ser colgado o encerrado por contrabandista, pero también es Mano del rey Stannis y piensa que Borrell podría venderle a la reina Cersei.
Había oído que algunos de los lores de Tres Hermanas tenían los pies y manos palmeados y comprueba, efectivamente, que Lord Borrell tiene membranas entre los dedos medios de las manos. Godric Borrell quiere ver las manos de Davos, para asegurarse de que es el Caballero de la Cebolla y Mano de Stannis. Ya que fue pillado en un sitio de contrabandistas, Godric pregunta a Davos si ha vuelto a sus antiguas costumbres, pero Davos lo niega, argumentando que estaba consiguiendo pasaje para Puerto Blanco, tiene que entregar un mensaje para Lord Manderly de parte de Stannis.
Godric Borrell contesta a Davos que está en el sitio equivocado, y que qué es lo que le ha llevado hasta allí. Davos piensa: “la orden de un rey y la traición de un amigo”, pero le dice a Borrell que le han llevado allí las “tormentas”.
Veintinueve barcos dejaron el Muro y Davos se extrañaría si la mitad continuaran flotando. Algunos se estrellaron en Skagos (isla de unicornios y caníbales), otros se perdieron y la flota lysena se había dispersado. Saan estaba furioso con Davos, ya que Stannis no les ha dado el oro prometido y sus hombres se han cansado de ser pacientes.
Godric Borrell dice que las tormentas solían ser sagradas en las Hermanas antes de la llegada de los ándalos. La Señora de las Olas y el Señor de los Cielos creaban tormentas cuando se apareaban. Y que las tormentas le habían entregado a Davos. Davos piensa que lo que le entregó no fueron las tormentas sino un amigo. Le dice a Godric que si le envía a Puerto blanco, Stannis lo vería como una prueba de amistad. Godric contesta que puede enviarlo allí o al infierno: las Tres Hermanas sólo son leales a sí mismas. Supuestamente juraron lealtad a los Arryn, pero la garra de Nido de Águilas sobre ellos es muy tenue. Godric Borrell le cuenta que Sunderland, señor de Tres Hermanas, podría reclamarle, ya que tiene siete hijos que quieren ser caballeros y están empobreciéndole, por lo que venderle a Cersei ayudaría. Davos responde que, dado que Sunderland es vasallo de Nido de Águilas, debería ser entregado a Lysa Arryn, no a Cersei. Godric le dice que Lysa Arryn ha sido asesinada por un bardo y pregunta a Davos sobre el paradero de los otros barcos piratas. Davos le contesta que fueron enviados a incordiar a los Lannister, pero es mentira, ya que Saan ha abandonado al rey Stannis. Saan había esperado hasta que Davos se durmiera antes de marcharse, le pidió a Davos que se fuera con él, pero Davos se negó a abandonar a Stannis. Stannis confía en que Davos ganará a Manderly para su causa, al cual necesita.
Godric Borrell pregunta a Davos si Tyrion se encuentra en el Muro. Davos lo niega y Godric le cuenta una versión distorsionada del asesinato de Tywin a manos de Tyrion. En las Hermanas, los enanos eran dados de comer a los cuervos cuando nacían, pero los septon detuvieron esas costumbres. Davos se sorprende de que Tywin esté muerto, sabe que las cosas cambian y pide que se le envíe un cuervo a Stannis. Godric se niega, diciendo que Stannis se enterará, pero no por él, no quiere que se piense que ayuda al traidor Stannis. Los Sunderland arrastraron a las Hermanas a las dos rebeliones de los Fuegoscuro y los Borrell sufrieron mucho por ello.
Godric Borrell invita a Davos a beber cerveza y comer estofado, y Davos acepta porque así, como invitado, está a salvo al menos por esa noche, aunque los lores de las Tres Hermanas tienen una pésima reputación. Godric pregunta acerca de la quema de la anterior Mano de Stannis. Melisandre había entregado a Alester Florent a su dios para conjurar los vientos que les llevaron al norte.
Davos pregunta dónde consiguió el azafrán y especias que hay en el estofado. Godric le contesta que un barco se estrelló en el Mordisco, el azafrán viene de Qarth y la pimienta de Volantis. Sus antepasados habían sido reyes piratas hasta que los Stark había caído sobre ellos. Actualmente, no practicaban abiertamente la piratería, pero usaban los faros colocados a lo largo de sus costas para que los barcos quedaran atrapados en los arrecifes y bancos de arena, de tal manera que se beneficiaban al recoger sus restos.
Godric le dice a Davos que ha tenido suerte al no llegar a Puerto Blanco, puesto que Lord Manderly se ha rendido y no ha sido a Stannis. Hacía doce días que un barco se había parado en Sweetsister para aprovisionarse de agua, lleno de Freys que se dirigían a Puerto Blanco. Los Frey habían matado al hijo de Wyman Manderly, pero cenando, Rhaegar Frey comentó a Godric que se dirigía a Puerto Blanco a tomar esposa para sellar el pacto que se había hecho entre los Manderly y los Frey.
Davos se desanima, piensa que Stannis está perdido. Puerto Blanco es un buen aliado: permanece abierto incluso bajo el peor invierno y es rico en plata (igual que Roca Casterly es rica en oro). Aun así, quiere intentar hablar con Manderly y le pide ayuda a Godric Borrell. El lord no siente simpatía por los norteños, debido a las expoliaciones a que fueron sometidos (tuvieron que jurar lealtad a los Arryn para mantener a raya a los norteños). Las luchas entre lobos y halcones en las Hermanas durante mil años destrozaron las islas. Stannis, cuando estaba a la cabeza de la flota de Robert, le había airado también, amenazándole si algún barco encallaba por culpa de los faros. Pregunta a Davos por qué él debería ayudar a Stannis. Davos piensa en muchas razones (es el verdadero rey, es justo, puede defender el reino de los peligros del Norte, tiene una espada mágica...) así como en incentivos (oro, matrimonio...), pero no sabe qué hacer: Alester Florent había jugado a ese mismo juego y había muerto por ello. Intenta sembrar la duda sobre Tommen y Cersei. Godric duda, pero no quiere estar del bando perdedor. Davos defiende el buen hacer de Stannis en el asedio de Bastión de Tormentas, tomando Rocadragón a los últimos Targaryen, derrotando a la Flota de Hierro... Tommen no puede compararse a él, pero Godric Borrell responde que Tommen tiene el oro de Roca Casterly y el apoyo de Altojardín, de los Bolton y de los Frey. Y que sólo el invierno es seguro, como le dijo Ned Stark a su padre una vez.
Godric cuenta a Davos que, antes de la rebelión de Robert, Puerto Gaviota era leal a Aerys. Ned tuvo que atravesar las montañas para llamar a sus abanderados del norte cuando Aerys pidió su cabeza. En los Dedos, un pescador le llevó a través del Mordisco, pero una tormenta les pilló, aunque la hija del pescador consiguió llevar a Ned hasta las Hermanas. Ellos dijeron que Ned le dejó plata y un bastardo en la barriga, al que llamó Jon Nieve. El padre de Godric tuvo la opción de mandar a Ned con Aerys y ganar su favor, pero por entonces Jon Arryn había tomado Puerto Gaviota. Su maestre pensó que Rhaegar aplastaría la rebelión, pero Godric pensó que Robert luchaba de la manera en que un rey debería. Su padre dejó ir a Ned, pero le dijo que si perdía, nunca estuvo allí. Davos entonces le dice: No más que lo que yo estuve.
DAVOS (II)
La Merry Midwife era una vieja coca. Su mascarón de proa era una comadrona sosteniendo un bebé al revés por la pierna, pero su cara y el trasero del bebé estaban comidos por los gusanos. Sus tablas se estaban pudriendo y las velas estaban grises y hechas jirones. Nadie la habría mirado dos veces excepto para preguntarse cómo podía mantenerse a flote, y era exactamente por eso por lo que Davos estaba navegando en ella.
Con Invernalia quemada y Robb muerto, Puerto Blanco era el punto más fuerte en el Norte, y el más rico. Los Manderly habían sido siempre leales a los Stark y enemigos de los Bolton. El Rey Stannis había enviado cuervos a Puerto Blanco buscando posibles aliados, pero no obtuvo respuesta. Davos ahora se dirigía allí como un enviado oficial.
Originalmente, el plan era que Davos llegara con Salladhor Saan en su buque insignia Valyriano y todo el poder de sus coloridos barcos lysenos. Salladhor Saan, Salladhor el Espléndido como era llamado en ocasiones, tal y como recordaba amargamente Davos, había visto cómo una enorme tormenta había sido capaz de dispersar y hundir una gran parte de la flota lysena que había navegado desde Guardiaoriente del Mar. Esto había sido la gota que colmó el vaso para Salladhor, abandonó a Stannis y su causa y a Davos en Islahermana.
Ahora Davos estaba entrando a escondidas a Puerto Blanco desde Islahermana en la Merry Midwife. El capitán es un tipo bajo, sólo cinco pies de altura, un hijo de un marinero ibbenense y una puta tyroshi. Tiene una larga y espesa barba teñida de verde musgo que le hace parecerse a un tocón de árbol con botas amarillas. Davos piensa que es un marinero lo suficientemente capaz, aunque duro con su tripulación.
El capitán reitera a Davos que puede nombrar cualquier ciudad en Poniente tan sólo por el olor. Cada ciudad tiene su propio olor, como una mujer. Antigua es una dama perfumada; Lannisport es una lechera con cabello que huele a leña y tierra; Desembarco del Rey es una sucia puta; Puerto Blanco es la mujer del pescador. Ella huele como el océano salado, aire fresco y un poco a pescado; huele como un puerto tiene que oler.
En cuanto Davos divisa la ciudad, piensa en lo mucho que han mejorado sus defensas desde la última vez que estuvo. La antaño despoblada Roca de las Focas, una gran tierra de cultivo de una gran isla rocosa, situada donde el río Cuchillo Blanco entra en el Mordisco, enfrente del puerto exterior de Puerto Blanco, ahora había revelado sospechosos fuegos que se alzaban sobre ella. La presencia de los hombres reforzando la isla había asustado a todas las focas que le daban nombre. El muro defensivo del puerto era casi de una milla de largo, con una torre cada cien pies, todas ellas vigiladas por arqueros y ballesteros. Había también un gran número de escorpiones y escupefuegos.
Se rumoreaba por parte de Cotter Pyke en Guardiaoriente que Wyman Manderly había estado construyendo una flota para igualar la del Trono de Hierro. Davos se pregunta si hay alguna flota oculta tras el muro que divide el puerto interior y exterior.
El Capitán le pregunta cuánto tiempo va a estar en el puerto. Davos cree que si todo va bien, podría volver mañana. "¿Y si va mal?" -le pregunta. Puede que nunca, piensa Davos para sí mismo, aunque simplemente contesta: "No me esperes." El Capitán le dice que tiene pensado quedarse en el puerto tres días.
El barco atraca en el puerto exterior y los oficiales de aduanas inmediatamente abordan el barco para ver al Capitán. Ignoran a Davos, ya que va vestido de manera sencilla con unos pantalones de lana con un broche de madera y una simple camisa.
Davos se marcha y camina por los muelles en dirección a las puertas de la ciudad. Se da cuenta que el estandarte con la sirena de los Manderly está en todas partes, cosa que le da esperanzas, ya que no divisa estandartes del Rey Tommen por ningún sitio. Aunque también está algo afligido al no ver tampoco el huargo de la Casa Stark.
Desgraciadamente, divisa el real galeón de guerra Estrellaleón anclado en el puerto, y se pregunta sobre la lealtad de Lord Wyman, si podría estar detrás de la muerte de Robb Stark, y sobre el éxito de su misión aquí. Davos también reflexiona en cómo fue capaz de leer el nombre del barco ahora que conoce unas cuantas letras.
Davos camina a través de la puerta principal de la ciudad sin ser preguntado por los guardias, ya que pasa desapercibido, y ellos andan distraídos flirteando con una puta del muelle. Cuando entra en la ciudad, Davos recuerda sus muchas visitas en sus tiempos de contrabandista.
Los Manderly eran originalmente una Casa de la zona del río Mander, pero fueron expulsados y posteriormente los Stark les permitieron asentarse aquí en la desembocadura del río Cuchillo Blanco, y ellos trajeron sus costumbres sureñas con ellos.
Puerto Blanco tuvo un Bosque de Dioses, pero era una maraña descuidada de viejas raíces. Los Septones y Septas de los Siete gobernaban aquí desde el gran Sept de Nieve. Parte de la ciudad era un viejo fuerte de la edad de los Primeros Hombres llamado La Guarida del Lobo, que ahora estaba en su mayor parte en mal estado, pero que servía como prisión de la ciudad. Las calles eran grandes y empedradas con adoquines bien distribuidos. Las casas y tiendas eran más bien blancas con tejados de pizarra gris. En la colina, la ciudad estaba construida alrededor de la fortaleza de los Manderly, Castillo Nuevo.
Allí es donde Davos tenía que ir, pero primero quería evaluar el ambiente en la ciudad. Davos entra en una gran plaza de la ciudad, donde hay una estatua de una sirena sosteniendo un tridente, con un pie roto. Fue bautizada con el nombre de algún señor olvidado, aunque todos la llaman la Plaza del pie del pez. Hay un número sorprendente de personas pululando, además de los usuales comerciantes de pescado, cambistas de monedas y un mal malabarista. Hay una mujer colgando su ropa sucia en el tridente de la sirena, y Davos divisa una gran construcción en perfecto estado lleno de mujeres, niños y ancianos acostados con abrigos con pequeñas fogatas alrededor.
Davos compra una manzana a un vendedor y entabla con él una conversación. Le pregunta acerca de toda esa gente de la construcción, y le responde que son gente humilde de la zona del Cuchillo Blanco. Por lo visto, el Bastardo de Bolton había estado causando problemas con los caballeros de los Manderly sobre las ahora disputadas tierras de los Hornwood.
Cuando Davos pregunta cómo se las arreglan, el vendedor le contesta que las mujeres venden aquello que ellas siempre venden cuando no tienen nada que vender, y los hombres lo suficientemente capaces para llevar una lanza, pueden encontrar una paga en la guarnición de Puerto Blanco. El resto mendigan o se mueren de hambre. En principio muchas fuerzas del Norte se están uniendo de mala gana a los Bolton ahora que han sido nombrados los nuevos Guardianes del Norte. Entre otros, son los Cerwyn, Ryswell y Mataputas Umber con un ejército del Último Hogar. Ellos lideran una fuerza que baja por el Camino Real para atrapar en una pinza a los hombres del hierro que permanecen en Foso Cailin, entre ellos y los restos del ejército norteño bajo las órdenes de Roose, y algunos Freys marchando al Norte desde el Sur.
Davos continúa la conversación y se entera de que Robett Glover estuvo aquí intentando conseguir hombres para ayudar a recuperar su castillo en Bosquespeso de los hombres del hierro, aparentemente con poca suerte.
Davos pregunta sobre las intenciones de Lord Manderly. El vendedor se burla de él y dice que Lord Wyman no se ha tomado la molestia de hacerle saber sus pensamientos.
Davos le pregunta si es cierto que Wyman va a casar a su hija con un Frey. El vendedor dice que es su nieta, y de nuevo se burla de él y comenta que no le han invitado a la boda y no lo sabe seguro. Davos pregunta cómo puede casar a su nieta con un Frey cuando los Frey mataron a sus dos hijos. El hombre replica que ellos sólo mataron a Wendel y sus huesos reposan en el Sept de Nieve. Wylis vive y ahora es prisionero del Trono de Hierro. Estas noticias son desalentadoras para Davos. La manzana está seca y no demasiado buena pero Davos piensa que ha valido el medio penique por todo lo que ha escuchado. El vendedor le pide que le devuelva el corazón de la manzana ya que así aún podrá usar las semillas que quedan dentro. Davos se lo da y mira una vez más a la apiñada multitud y piensa con pesar que ellos huyeron a la ciudad para escapar de la guerra y ahora él está aquí para arrastrarlos de nuevo a ella.
Davos se pone en marcha de nuevo y recuerda una pequeña taberna al lado de La Guarida del Lobo y que hace la mejor cerveza que ha probado jamás. Es tan oscura que es casi negra y espesa. Si todos los clientes no bebieran tanto y tan rápido la taberna podría hacer una fortuna si le quedara cerveza para exportar a Ib o lugares semejantes. Davos tiene de todas formas una taberna diferente en mente, la Lazy Eel. Era famosa por servir el peor vino y pastel de carne (con la carne proveniente a menudo de un incierto origen), y de tener las putas más viejas. La construcción estaba en estado ruinoso y en la zona más derruida de la ciudad; todos estos factores hacían que entre la clientela nunca hubiera ningún funcionario de la ciudad a la vista.
La taberna también tenía rincones y pequeñas zonas privadas, lo que lo convertía en un lugar ideal para que los contrabandistas se reunieran y planearan sus negocios. Davos entra y ve algunas pequeñas y anchas velas ardiendo que dan más humo que luz, y también que el local está vacío excepto por el tabernero y cuatro feas y gordas putas sentadas alrededor de una mesa. Una de las putas le sonríe esperanzada pero Davos niega con la cabeza. La puta le dice algo a las otras chicas y todas se ríen. Davos se sienta en un rincón cerca del fuego y pide un vaso de vino tinto. Ácido y terco como su humor, piensa. El tabernero le pregunta si también quiere pastel de carne, Davos pregunta qué clase de carne hay en el pastel y el tabernero le contesta que “comestible”, y se marcha para traerle el vino.
Davos observa las llamas. Piensa acerca de cómo Melisandre sostiene que puede ver el futuro en las llamas. Reflexiona sobre su propia vida. Recuerda cuando era más joven y había soñado con zarpar con su barco hacia las lejanas tierras del Este. Pocos marineros sobrevivían incluso a un viaje semejante, pero aquellas que podían volver sanos y salvos y con el barco repleto de mercancías del Este podían retirarse gracias a la riqueza de un solo viaje. Davos siempre había sido un hombre cauteloso, y sabía que los años habían pasado y ya no tenía el vigor para un viaje así.
El tabernero vuelve con un vino que es más amarillo que rojo, y enciende una alta vela. Davos bebe el vino, sopla para apagar la vela y espera a que se ponga el sol. Cuando así es los marineros empiezan a entrar en la taberna. Davos sabe que una vez que fluya el vino los marineros empezarán a hablar y para ésto es para lo que él está aquí, para oír las noticias.
Escucha acerca de la muerte de Balon y cómo los hombres del hierro están luchando por el Trono de Piedramar. Cómo Lysa fue asesinada por un bardo y ahora Meñique gobierna el Valle. Cómo hay una nueva guerra sobre las Tierras de la Discordia entre las ciudades de Lys, Myr y Tyrosh. La flota de los Redwyne avanza lentamente hacia Rocadragón. Se entera de que Sandor Clegane es ahora un forajido y hace incursiones por las tierras de los ríos, y de cómo Tywin Lannister fue asesinado por su propio hijo Tyrion. Aparentemente surgió de dentro de un pastel y corrió alrededor de la Fortaleza Roja cubierto con la sangre de su padre, y el cuerpo de Tywin olió tan mal durante su funeral en el Sept de Baelor que la gente no volvió a éste para sus oraciones hasta que pasaron varios días.
También escucha acerca de revueltas en la Bahía de los Esclavos y sobre dragones en Qarth. Hablan de cómo Wyman Manderly quedó tan sobrecogido de pena que no ha vuelto a salir de la cama. “Querrás decir que es demasiado gordo”, remarca otro marinero. Los clientes de la taberna empiezan una discusión acerca de si aún quedan Targaryens. Uno de ellos dice que había una chica y un chico pero que a ella la casaron con algún señor de los caballos or¡ental y que éste le cortó la cabeza a Viserys. Discuten acerca del nombre de la chica hasta que Davos recuerda que era Daenerys, llamada así por la hermana del Rey Daeron II con la que él rechazó casarse. En lugar de eso se casó con Myriah Martell para conseguir anexionar Dorne al Trono y completar la unificación de Poniente bajo el Trono de Hierro.
La mayoría están de acuerdo en que Daenerys debe estar muerta también a estas alturas. Uno de los clientes dice que hay una posibilidad de que ambos sigan aún vivos. Dice que él nunca vio sus cadáveres, ni ha escuchado nunca que alguien los viera ni tampoco el de Aegon, el hijo de Rhaegar Targaryen. Los otros clientes se ríen y comentan que tampoco han visto nunca el cuerpo de Baelor el Santo, así que quizá sólo está echando un sueñecito y aún está vivo. Entonces pasan a hablar acerca de cómo Baelor jamás se casó, pero la puta que sonrió a Davos dice que él se casó con una de sus hermanas, pero que nunca se acostó con ella y que encerró a todas sus hermanas en una torre en la Fortaleza Roja para evitar las tentaciones.
Davos está decepcionado por no oír ninguna mención sobre Stannis en el Muro ni acerca de la batalla que ocurrió allí ni sobre los espectros. Davos reflexiona sobre su futuro con Stannis. Salladhor y su flota ya le han abandonado y las noticias en Puerto Blanco no han sido especialmente prometedoras excepto por la de la muerte de Tywin. Piensa en cómo arriesgó su vida por poner a salvo de Stannis a Edric Tormenta enviándolo a los Peldaños de Piedra, mientras cuatro de sus hijos morían en la batalla del Aguasnegras.
Devan permanece como escudero de Stannis y sus dos hijos menores, Stannis y Steffon, están en casa con su esposa Marya en el Cabo de la Ira. Hace mucho que no les ve y siente que ha pasado ya demasiado tiempo. Sueña con coger a sus hijos y zarpar hacia el Este para ver todas las cosas que nunca tuvo el coraje de ver en su juventud. Empieza a cuestionarse si realmente hay alguna esperanza en la causa de Stannis.
Deja la taberna y empieza a caminar hacia el Castillo Nuevo. Mientras camina recuerda el festín en Guardiaoriente antes de que marchara. Asistió todo el mundo, incluso Shireen antes de irse a dormir. Recuerda cómo Axell Florent contó una historia acerca de un rey Targaryen que tenía un mono de mascota al que quería tanto que lo llamaba hijo y lo vestía con los más finos terciopelos, e incluso lo ofreció en matrimonio a las hijas de varios Lords. Todos ellos lo rechazaban muy educadamente, aunque siempre le rechazaban. Algunos en la mesa miraron a Davos y sonrieron por lo bajo. Mientras sigue andando, Davos se dice resueltamente, “No soy un mono con terciopelos, soy una Mano del Rey”.
Cuando llega a la cima de la colina mira atrás y se da cuenta que ahora puede ver el puerto interior. Cuenta 23 barcos de guerra. Demasiado gordo y triste para salir de la cama, pero no improductivo, piensa Davos. Golpea con los nudillos la poterna y un guardia le pregunta qué le ha llevado hasta allí. Le enseña el pergamino con el sello del Rey Stannis y dice “Necesito hablar con Lord Wyman y a solas”.







