
BRAN (I)
"¿Aún no hemos llegado?" piensa Bran, pero no se atreve a decirlo. El grupo pasa bajo más y más árboles: pinos, robles...Bran continúa en su cesto sobre Hodor, casi tocando con su cabeza en las ramas que cuelgan sobre él. "¿Cuánto falta? ¿Dónde está el cuervo de tres ojos?"
Hodor camina con un ojo cerrado, congelado. Empuña la vieja espada de Invernalia, cortando las ramas que bloquean su camino. Tiene nieve también en sus rodillas, y su barba está cubierta de hielo.
Bran se da cuenta que es diferente que en el Bosque Encantado. El grupo no cuenta historias como cuando estaban al sur del Muro. Sólo hay silencio aquí.
El alce está delante de Bran, sus cuernos cubiertos de hielo. El explorador, pálido, negro, y con las manos tan duras como el hierro, está sentado sobre el alce. Viste cota de mallas, una capa negra, con una bufanda negra de lana tapando su cara.Tras él, Meera aguanta a Jojen, que está más pequeño y débil, para mantenerlo caliente. Verano va tras el grupo, cojeando aún por la herida de flecha recibida en Corona de la Reina. El lobo siente el mordisco del frío a través de la piel.
Bran ha estado deslizándose dentro de Verano bastantes veces, y en Hodor también. Hodor está siendo usado porque éste sabe que es Bran. De todas maneras, Bran nunca está tan confortable dentro de Hodor como dentro de Verano. Bran siente a Verano evaluando si podría derribar al alce, siente la sangre caliente de éste, y saliva.
Los cuervos graznaban alrededor de ellos. Durante el día, seis estaban con ellos, mientras el resto volaba adelante y atrás. Todos ellos volvían por la noche. Los cuervos eran los ojos y los oídos del explorador. El alce se para de repente, y el explorador se baja de él. "Detrás de nosotros", dice.
"¿Lobos?" Bran sabe que una manada de lobos están siguiéndoles. Ellos olfatean lo débiles y hambrientos que están. Bran puede oírlos cada noche, cada vez más cerca; están siendo cazados.
"No," dice el explorador. Les están siguiendo hombres. "Yo me ocuparé de ellos".
Meera quiere ir con él, pero ella debe estar con Bran. "El chico debe ser protegido", dice Manosfrías. Les dice que giren al norte en el lago, y vayan a una aldea de pescadores que hay al lado. Una vez allí, deben esperarle.
Bran nota que Jojen está tan perdido y dependiente como lo están ellos, no es el pequeño abuelo que era al sur del Muro.
El explorador se prepara para irse. Meera pregunta "¿Hombres? ¿Qué hombres? ¿Salvajes?" Manosfrías no responde.
El resto del grupo continúa su camino. Cruzan un río. Meera se queja de que es el mismo río que han cruzado ya cuatro veces. Bran explica que los ríos pueden ir girando sobre sí mismos como una serpiente, o sea que todo es posible. Ella continúa quejándose del explorador: "Tiene demasiados secretos. ¿Quién es? Cualquiera (hombre o cosa) puede ponerse una capa negra. No come. No duerme. No necesita calor." Bran recuerda al grupo amontonándose para darse calor por la noche..pero no él.
Bran observa si los cuervos están a su alrededor, no lo están, así que gana un poco de coraje para pensar. Recuerda que la bufanda del explorador no está cubierta con hielo, que él no respira. Bran mira a sus compañeros y puede ver el vapor saliendo de sus bocas.
Recuerda entonces a la Vieja Tata contándole historias sobre monstruos al Norte del Muro, cuando lo arropaba en la cama. Manosfrías viste el negro como un hombre de la Guardia de la Noche, pero ¿y si es sólo un monstruo llevándolos hacia otros monstruos?
Meera continúa: "¿Por qué tenemos que ir hacia el cuervo de tres ojos? ¿Por qué no puede venir el cuervo a nosotros? ¿No puede volar?" Caminan a lo largo de la orilla congelada de un lago. El alce se mantiene cercano a los árboles, mientras atraviesa ventisqueros tan altos como Bran. El viento corta a través de sus ropas, y arroja nieve a sus ojos.
El sol empieza a ponerse. La oscuridad llega pronto. Cada día es más corto que el anterior. Meera comenta: "Ya deberíamos haber encontrado la aldea. Debemos estar allí antes de que anochezca". Las fuerzas de Hodor empiezan a fallar. A Bran le preocupa que alguien tan fuerte como Hodor se esté cansando. Sugiere que Verano podría encontrar la aldea. Entra rápidamente en el huargo, y sus sentidos se agudizan inmediatamente. Escucha los sonidos del bosque, y huele al alce. Bran le dice a Verano que el alce no es una presa, y que corra. Verano corre.
Pasa a través de árboles, sube y baja colinas, olfateando y finalmente aúlla. Huele hombres. Cenizas. Un fuego apagado. "Por aquí", dice Bran. "Seguid a Verano".
La luna aparece en el cielo. Poco después, encuentran la aldea de pescadores. Casi la atraviesan sin darse cuenta, ya que está quemada bajo la nieve. El otro día, Jojen había confundido una caída mortal bajo la nieve con una casa. Habían bajado, pero no habían encontrado nada.
Hay una docena de cabañas bajo la nieve, y un gran salón. La aldea es similar a otras aldeas salvajes vacías que han encontrado antes. Bran piensa que igual han dejado alguna comida. Es un pensamiento optimista, ya que todas las otras estaban vacías. Al menos espera encontrar un techo. Entran en el salón, y toman abrigo.
El alce rompe la superficie de un arroyo helado para beber. Verano no entra al salón, y se queda fuera para cazar. "Deja tranquilo al alce", le advierte Bran.
Están todos hambrientos y exhaustos por el viaje. Jojen está cada vez más débil. Meera le dice "Jojen, tienes que comer."
"Después, estoy cansado. Hoy no es el día en que voy a morir. ¿Bellotas machacadas? Esto me pondría peor. Déjame". Toda la comida que habían traído del sur se había acabado hacía diez días. Pescado crudo y bellotas era todo lo que habían encontrado para comer. Habían pasado tres días desde la última vez que Meera había cogido un pez. Volvía entumecida del frío después de cazar.
Después de comer las bellotas machacadas, Meera afila su daga, mientras Hodor se sienta y murmura "Hodor" desde la puerta. "No encenderemos fuego", había avisado Manosfrías. "Los bosques no están vacíos. No sabemos qué cosas de la oscuridad podría invitar el fuego".
En el bosque, Verano huele una presa. Bran entra dentro de él. Hay olor de sangre, pero no de alce, ni de ciervo. Otra cosa. Verano busca el rastro. Lo pierde, lo vuelve a encontrar, y por fin llega a él.
Es el sonido de lobos, y el olor de orina y carne muerta. Necesitará luchar por el alimento. Hay tres lobos comiendo. Una hembra está masticando una pierna con una bota, con la mitad de la pierna aún en ella. Un viejo lobo con sólo un ojo y un macho joven están comiendo las entrañas que salen de un vientre abierto. Hay al menos cinco hombres muertos. Algunos no tienen cabeza. Los lobos se las han arrancado. Los ojos también han desaparecido: picoteados.
Aquellos que aún tienen cara, tienen espesas barbas con hielo en ellas. Visten el negro. El negro de la Guardia de la Noche, se da cuenta Bran. Uno de los hombres tiene un viejo muñón en vez de mano.
El joven macho se aparta de Verano. El viejo lobo se enfrenta; es el líder. Sus ojos se encuentran. "Warg". Luchan. Cortando, rodando, carne fresca en ambos. Los otros dos lobos dan círculos en torno a ellos. Es una larga lucha. El viejo lobo no se rendirá fácilmente. Finalmente, el viejo lobo de un sólo ojo se somete. Verano pone su pierna encima del otro lobo. Los otros se someten también. La manada es suya. "No, nosotros éramos una manada en otro sitio". Bran recuerda su otra manada: los lobos Stark.
Verano empieza a devorar los hombres de la Guardia de la Noche. Un sentimiento de culpa atraviesa su mente, pero sigue devorando sus gargantas, está hambriento. De repente, siente calor en su piel...brillo. Bran se despierta. Meera ha encendido un fuego.
Manosfrías ha vuelto, y ha encontrado un cerdo. Meera lo está asando sobre el fuego. Hodor está comiendo alegremente, con los jugos corriendo por sus dedos. Jojen también come, pero con pequeños bocados. El explorador está en la puerta, con un cuervo en el hombro, mirando. Tiene miedo al fuego, piensa Bran.
"¿No habíamos dicho que sin fuegos?" pregunta Bran. "Las paredes lo ocultarán, y el amanecer está cerca", contesta Manosfrías.
"¿A quién mataste? ¿Salvajes?" pregunta Bran. "Enemigos", dice el explorador. "¡Eran de la Guardia de la Noche!" grita Bran. "Eran enemigos" responde Manosfrías.
"Eran tus hermanos. Tus cuervos les arrancaron los ojos." Bran da rienda suelta a sus sospechas. "¿Por qué tienes las manos negras?"
Manosfrías replica: "Una vez el corazón se para, la sangre se congela"
"Muéstranos tu cara", le pide Meera.
Bran: "Está muerto, Meera. ¡Los monstruos no pueden pasar el Muro! ¡Él envió a Sam, el chico gordo, a por nosotros! ¡No podía atravesar el Muro!"
Meera: "¿Quién te envió? ¿Quién es el cuervo de tres ojos?"
"Un mago, el último verdevidente, como quieras llamarlo"
Fuera, los árboles están llenos de cuervos graznando. "Es un monstruo", dice Bran.
Meera pregunta a su hermano, "Jojen, has soñado esto? ¿Qué hacemos?"
Jojen contesta, "Ir con él. Ya hemos ido demasiado lejos. No podemos volver al Muro. O vamos con un monstruo o morimos".







