EPISODIO 8: LOS FANS
Hola, soy George R. R. Martin, les estoy hablando desde Santa Fe, Nuevo México, desde mi casa y oficina. Me estoy tomando un descanso de seguir con "A Dance with Dragons" hoy, para hacer uno de estos podcasts. Gracias por escucharlos. Por favor, entren en mi página web: www.georgerrmartin.com. Allí encontrarán las últimas noticias sobre cómo va "A Dance with Dragons" y otras muchas cosas sobre mí y lo que estoy leyendo, lo que estoy viendo, lo que estoy haciendo cuando no estoy encadenado a este ordenador escribiendo.
Me gustaría hablar hoy un poco acerca de mis fans, y sobre fans en general. Y me imagino que debería empezar con una confesión: yo soy un fan. Empecé como fan –muchos escritores empiezan como fans- y todavía soy un fan, lo que muchos escritores puede que no sigan necesariamente, pero ciertamente es algo que yo siento. Cuando uso la palabra “fan” no me refiero sólo a un escritor, me refiero a alguien que forma parte del fandom de la ciencia ficción, que es una especie de… está semiorganizado, si se le puede llamar organizado. La organización es a veces bastante “ad hoc” y caótica, pero hay una apariencia de organización. Un fandom semiorganizado, una comunidad que celebra convenciones por todas partes de los Estados Unidos y ciertamente por todo el mundo. Y publica revistas amateurs, llamadas fanzines. Y estos días, con Internet, hay millones de blogs de fans.
Así que, no es lo mismo que un lector. Los lectores cogen tus libros y los leen. Los fans van más allá, están mucho más involucrados en todas estas cosas. Yyo he sido un fan casi desde el principio. Cuando era un niño, me publicaron una carta en “Los 4 fantásticos”, creo que era el número 17, probablemente mis primeras palabras publicadas en un medio profesional, y creo que dije algo así como: “Shakespeare, échate a un lado. Stan Lee está aquí ahora, y tíos, ¿no es genial?” Publicaron eso (se ríe) y pueden encontrarlo si tienen los doce mil dólares que probablemente costará el número 17… Cuando salió por primera vez costaba doce céntimos, pero eso fue hace mucho tiempo. En esos días, cuando publicaban tu carta en un cómic (sección de cartas), salía toda tu dirección justo debajo de tu carta, así que poco después de que saliera esa carta empecé a recibir cartas de otros fans de los cómics, que habían visto mi dirección y que me escribían para contarme que les gustaban “Los 4 fantásticos” también y, que por cierto, estaban publicando un fanzine. Y que hablaban de “Los 4 fantásticos” y que quizás querría comprar una copia, y por supuesto, lo hice. Así que envié un cuarto [de dólar], los llamábamos “cuartos pegajosos”. En esos días los fanzines costaban un cuarto, pero no iba a enviar el cuarto en un sobre puesto que se movería de un lugar a otro, así que lo ponías en un papel y lo pegabas con celo, y así el cuarto se quedaba quieto y cuando lo sacaban, el celo dejaba un residuo. Así que se compraban los fanzines con los “cuartos pegajosos”…
Yo era un chico de instituto, la mayoría de los fanzines que salían eran creados por chicos de instituto y se producían en máquinas mimeográficas, algunos de ellos en las primitivas máquinas Xerox, muchos de ellos por un proceso llamado “Ditto” que está ahora afortunadamente muy olvidado y que requería bandejas de gelatina y fluidos y producía esta especie de caracteres púrpuras que empezaban a perder intensidad casi tan pronto como salían de la prensa. Se podían sacar veinte-treinta copias con la máquina “Ditto” hasta que se atenuaba hasta que se volvía ilegible y tenías que volver a rehacer el master.
Nunca publiqué un fanzine, pero sí que escribí para un montón de fanzines, porque una cosa que descubrí es que estos fanzines los escribían otros chicos como yo; así que si ellos podían, yo también. Así que empecé a enviar artículos, empecé a enviar cartas, para la sección de cartas del fanzine, empecé a enviar mis primeras historias publicadas, donde aparecían personajes como “Manta Ray”, “Garizan”, “Mechanical Warrior”, “The White Rider” que era un superhéroe con esquís, con lanzallamas y un bastón de esquí. Éstas son mis primeras cosas, todo afortunadamente olvidado hace mucho. Pueden ir a eBay y encontrar esos fanzines que originalmente se vendieron por un “cuarto pegajoso” y ahora valen un par de cientos de dólares. Así que, ya ven, me imagino que todo se revaloriza después de que unas pocas décadas hayan pasado.
El fandom de los cómics era una rama del fandom de la ciencia ficción, que era mucho más antiguo y que de hecho empezó en los años treinta. Y comenzó más o menos de la misma manera, con fans escribiéndose unos a otros cuando veían sus nombres y direcciones publicadas en la sección de cartas de las revistas de ciencia ficción de aquella época.
Durante los años sesenta, el fandom de los cómics estaba independizándose del fandom de la ciencia ficción. Y de hecho, creo que fue en 1963, cuando los fans de los cómics tuvieron su primera convención y yo fui la primera persona que firmó para ir a esa convección. Fue en Greenwich Village y yo vivía en Bayonne, Nueva Jersey Así que cogí el autobús a Nueva York, lo cual es una cosa que daba miedo para un crío en ese momento. Y vagué por Greenwich Village hasta que encontré el hotel y sólo disponían de una habitación en el hotel y fui allí y estábamos veinte de nosotros. Len Wein era uno de los tipos que lo llevaba; luego llegaría a ser el editor de DC Comics, Marvel Comics, Disney Comics, una de las figuras más importantes en el mundo de los cómics, pero en esa época solo era un chico de instituto llevando esta convención. La gran estrella era Steve Ditko, que estaba dibujando a Spiderman en esa época. Y yo era el primer fan de los cómics en la primera convención de cómics. Conseguí una página de dibujos original de la que estaba muy orgulloso. Fue una época interesante, pienso que el fandom de los cómics lanzó el anzuelo.
Años más tarde, en 1971, es cuando fui a mi primera convención de ciencia ficción. En ese momento había vendido una historia de ciencia ficción. Mi primera historia se había vendido y había aparecido en Galaxy cuando asistí a la convención en Washington D.C., así que… en las convenciones se habla de fans y profesionales. Yo era un profesional desde el minuto en el que entré en la convención. Pero todavía era un fan, también. Y había editores allí, había escritoresa los que había estado leyendo durante años. Había nuevos escritores que no había leído. pero que eran de mi edad, con los que me divertí y tomé unas cuantas cervezas. Y otros fans me dijeron que cuando fueron a suprimera convención tenían este sentimiento: “Dios mío, por fin he encontrado a mi gente”. Ciertamente puedo simpatizar con eso, porque hasta cierto punto eso es lo que me encontré, en 1963 en la convención de cómics y en 1971 en la convección de ciencia ficción. Y he estado yendo a convenciones de ciencia ficción continuamente desde 1971, normalmente hago una media docena al año.
Ahora, con “Canción” tan popular, mucha gente viene a mis sesiones de firmas. Cientos de personas vienen a mis sesiones de firmas y eso es muy gratificante. Y vienen a mí; algunos quieren sacarse una foto conmigo. Por supuesto le echo un autógrafo en sus libros. Puedo sentir que algunos querrían hablar conmigo un poco más, pero en una sesión de firmas no hay tiempo para hablar porque tienes un minuto o dos con tu autor que acaba de hablar con cien personas antes que contigo y todavía hay doscientas personas en la fila. Es muy difícil tener algo más que un fragmento de conversación con alguien en una convención o en una fiesta de autógrafos.
Si de verdad quieren conocer a la gente que están leyendo y tomar algo con ellos o hablar con ellos, conocer a otras personas, lo que deben hacer es ir a una convención de ciencia ficción, porque aunque no todos los escritores asisten, muchos sí y ése es el lugar donde pueden invitar a una copa al escritor o dejar que te invite a una (se ríe). Donde quizás puedan sentarse con él, escucharle, oírle hacer una lectura de su obra. Escucharle en una mesa redonda. Donde pueden ver a sus escritores favoritos discutir sobre alguna técnica literaria o sobre política y demás… Son acontecimientos sociales maravillosos para la gente que tiene los mismos intereses compartidos: ciencia ficción y fantasía. Y pueden ir a mi página web: www.georgerrmartin.com y hacer clic en el escudo de “apariciones”. Verán todas las convenciones a las que he confirmado mi asistencia y voy a ir en 2006, 2007, 2008. Ya estoy reservando alguna cosa para 2009. Y asistan a una de ellas si quieren conocerme, estaré contento de firmar sus libros y de hablarles.
He sido muy afortunado en los últimos años porque este grupo maravilloso de personas llamado “The Brotherhood Without Banners” que son muy fans de “Canción” y forman este grupo. Tienen una página web también, pueden encontrar su link si entran en mi página web. Búsquenlo en la sección de los links. Y suelen hacer fiestas en la mayoría de estas convenciones, así que pueden encontrar a otros fans de “Canción” y socializar con ellos y hablar de los libros o no hablar de los libros, o hablar de vuestros otros escritores favoritos. Son magníficos. A menudo digo que tengo los mejores fans del mundo y de verdad pienso que es cierto. Han sido un apoyo maravilloso para mí y me gusta pasar el tiempo con ellos y espero que a ustedes también.
Así que, sí, soy un escritor profesional y estoy orgulloso de ello, pero parte de mí va a seguir siendo un fan, igual que ese chico que cogió un autobús para ir a Nueva York y fue a esa primera convención de cómics para conocer a Steve Ditko. Y espero seguir yendo a convenciones hasta el día que muera.
Por lo tanto, espero verles en una. Y de momento, entren en mi página web: www.georgerrmartin.con y vayan a su librería más cercana donde mi nuevo libro: "A Feast for Crows" debería estar ahora a la venta.
Gracias por escucharme.
Cuídense







