
EPISODIO 5: COSAS RARAS
Hola, soy George R. R. Martin, gracias por escuchar mi podcast, les estoy hablando desde mi despacho en Santa Fe, Nuevo México, donde el otoño está a punto de echársenos encima y la temporada de fútbol está empezando, lo que siempre es algo muy excitante para mí porque son un grandísimo fan del fútbol. Habiendo nacido y crecido en Bayonne, Nueva Jersey soy fan de los New York Giants y de los New York Jets, de ambos equipos. Soy lo suficientemente viejo como para que estuvieran en ligas completamente diferentes cuando empecé y nunca había ningún peligro de que fueran a jugar uno contra otro, pero eso ya no es cierto, pero me siguen gustando los dos. Mi sueño es que, algún día, con un poco de suerte, viva lo suficiente para ver una “Subway Super Bowl” pero estando como están las cosas estos días, ¿quién sabe?
Pero en realidad no quiero hablarles de fútbol hoy, quiero hablarles de las “cosas raras”: ciencia ficción, fantasía y terror. Éstos son hoy tres diferentes géneros. A la ciencia ficción y a la fantasía, todavía se las puede encontrar almacenadas juntas frecuentemente. Las encontrarán en las estanterías mezclándose entre ellas en la mayoría de las librerías, pero no en todas. Algunas librerías tienen la fantasía en una sección diferente a la de la ciencia ficción. Y el terror, las “historias de monstruos” como las llamábamos cuando era un niño, están casi siempre en otra sección de la tienda, porque algunos de esos libros están en la parte delantera con los best-sellers.
Una de las cosas que se me pregunta es por qué he escrito en todos estos géneros, y yo he escrito en todos estos géneros. Si miran mis novelas: “Muerte de la luz”, mi primera novela, era una novela de ciencia ficción; de ciencia ficción “futurista” en un planeta alienígena. “El refugio del viento” que escribí con Lisa Tuttle, también es ciencia ficción en un planeta alienígena. Pero mi tercera novela, “El sueño del Fevre”, era una novela histórica de terror, ambientada en el río Mississippi durante la época de los barcos de vapor anterior a la guerra. Tuve la idea cuando estuve viviendo en Dubuque, Iowa, me enamoré de la historia de esa ciudad y de la historia del Mississippi y los grandes barcos de vapor que una vez la abastecieron. Es una novela de vampiros, con romanticismo negro: dos vampiros que parecen encajar muy bien en esa época y con los barcos de vapor. Así que era un poco una novedad para mí. Me acuerdo de que cuando salió, muchos críticos dijeron: “George R. R. Martin ha dejado la ciencia ficción y ahora está escribiendo terror”. Yo no había dejado la ciencia ficción, sólo estaba escribiendo la historia que quería escribir en ese momento. El libro que escribí después, “El Rag del Armagedón”, fue más que una novedad: era una novela contemporánea. Tenía una componente de fantasía oscura y también tenía un componente de misterio con asesinato incluido, de alguna manera picoteaba en tres o cuatro géneros diferentes. Luego escribí “Los viajes de Tuf” que era, sin duda, un libro de ciencia ficción acerca de un viajero interestelar llamado Halivand Tuf que era el último de los ingenieros ecológicos, moviéndose de planeta en planeta, arreglando sus problemas ecológicos y, en algunos casos, creando sus problemas ecológicos (se ríe), rehaciendo sus sociedades. Tuf había sido el héroe de toda una serie de cuentos que había escrito para Analog y Galaxy durante los setenta. Los puse todos juntos y escribí unos cuantos nuevos para crear “Los viajes de Tuf” a mediados de los ochenta.
Más tarde, en los noventa, empecé a publicar “Canción de hielo y fuego” que comenzó con “Juego de tronos”, el primer libro. Y ahora el cuarto libro “A Feast for Crows” está a punto de ser editado en bolsillo y lo pueden encontrar en su librería más cercana. Y una vez más algunas de las críticas dijeron la misma cosa que habían dicho sobre “El sueño del Fevre” en 1982: “George R. R. Martin ha dejado el terror y está escribiendo fantasía épica”, y una vez más me molestó un poco porque yo no había dejado nada. Hay que volver, creo, a cuando estaba creciendo en Bayonne, Nueva Jersey. Creo que cualquier escritor, escribe lo que lee. Las cosas que nos gustan leer, especialmente cuando somos jóvenes, son las cosas que vamos a escribir más tarde y eso ciertamente ha sido cierto para mí. Y, ¿qué es lo que he leído? He leído ciencia ficción, he leído a Robert A. Heinlein, el primer libro de ciencia ficción que leí: Have Space Suit-Will Travel. Un amigo de mi madre me lo dio y, ¡Dios!, me dejó alucinado y sigue siendo la mejor de las novelas juveniles de Heinlein y si no han leído “Have Space Suit-Will Travel” deberían ir y conseguirla ahora mismo porque es un libro increíble. Luego por supuesto quería leer todo lo de Heinlein, también leí a Andre Norton, Eric Frank Russell, Isaac Asimov, Jack Vance, todos los grandes escritores de ciencia ficción de la época. Casi siempre leyéndoles en los viejos “Ace Doubles” que te daban dos novelas por 35 céntimos y el libro tenía dos portadas. Eran la mayor parte de mi colección por entonces. Sin embargo, también leí a H.P. Lovecraft. Recuerdo haber descubierto a Lovecraft y, bueno… ¡me ponía los pelos de punta! Me gustan las historias de miedo, las historias de monstruos. No las llamábamos “de terror” cuando éramos niños, las llamábamos “películas de monstruos”, “historias de monstruos”. Y los terrores sin nombre de Lovecraft eran, de alguna manera, mucho más espantosos que ningún monstruo que pudiera ser descrito más específicamente. Él realmente podía evocar ese terror primario y yo no podía hartarme de la obra de Lovecraft. Y también leí fantasía: leí a Robert E. Howard, inicialmente. Conan el bárbaro y sus otros héroes: King Kull y Solomon Kane, que era en realidad mí preferido: “el aventurero puritano”.
Y entonces descubrí a Tolkien. En realidad fue a través de un fanzine llamado Cortana cómo por primera vez oí hablar de Tolkien. Era un fanzine de cuentos de fantasía por fans y yo estaba con él porque estaba leyendo a Conan y leyendo a Elric y leyendo a algunos de los otros héroes, y, hablaban de ese libro: "El Señor de los Anillos", de un escritor inglés; sonaba interesante y lo cogí. Al principio no sabía que hacer con él: estaban estos tipos pequeños con pies peludos y había una fiesta de cumpleaños y se hablaba mucho sobre hierba para pipa. “¿Dónde está Conan el Bárbaro aquí?, ¿Dónde están los molinetes?, ¿Dónde están las peleas?”. Casi lo dejé, sobre todo cuando apareció Tom Bombadil y se empezaba a decir: "Ouh Tom Bombadilo, ouh" No, esto no es para mí, pero de alguna manera seguí leyendo y las cosas se fueron volviendo más interesantes después de eso. Llegamos a la Cima de los Vientos, llegamos al Concilio de Elrond y los Jinetes Negros se estaban acercando y, realmente, para cuando llegué a las Minas de Moria estaba convencido de que éste era el mejor libro que había leído jamás.
Así que leí todas estas cosas cuando era niño. Mi padre las llamaba “cosas raras”. Mi padre no diferenciaba entre ciencia ficción en una mano y fantasía en la otra, ni tampoco lo hacían los escritores en esa época. Escritores como Poul Anderson, escritores como Fritz Leiber, Jack Vance. Ellos escribían ciencia ficción en una novela y el siguiente libro era de fantasía y el siguiente libro era de terror. Se movían libremente entre estos géneros y eso es, exactamente, lo que he hecho yo. Sin embargo, es raro hoy en día. Creo que, por la razón que sea, las editoriales se han movido en la dirección de fuerte identificación con el marketing. Así que si eres identificado como un escritor de ciencia ficción con tu primer libro no quieren que escribas fantasía en el segundo libro y te encuentras con una cierta presión para que quizás utilices un seudónimo, para que tengas un nombre para tu ciencia ficción y otro para tu fantasía. Y hay mucha gente que no desea escribir en los dos géneros pero, ya saben, yo sí. Me gustan las “cosas raras”, me gustan las “cosas raras” en todos sus sabores. No estoy de acuerdo con esos que les dirán, y hay algunos, que hay diferencias fundamentales entre la ciencia ficción y la fantasía, que representan los extremos opuestos de algún polo entre la racionalidad y la fe. Francamente pienso, que eso es una tontería. Sí, hay diferencias entre ellos, pero las diferencias son principalmente sobre el mobiliario. Hay elfos en uno y extraterrestres en el otro, pero en cierta manera el elfo y el extraterrestre y el monstruo, si quieren meter el terror, también representan el forastero, la función metafórica; su función como un tropo inventado es más o menos la misma. Todo depende de cómo se trate, todo depende del mobiliario, todo depende del sabor, todos son helados: algunos son más pistacho y algunos son más tutti frutti. Algunos días quiero pistacho y otros días quiero tutti frutti, así que, eso a mí me parece bien.
“Canción de hielo y fuego” es un enorme proyecto. Es probablemente el proyecto por el que seré recordado, si soy de alguna manera recordado. Ya me ha llevado una década de mi vida y todavía hay por escribir tres libros, así que aún va a llevar mucho más. Pero si llego a vivir a una edad respetable, como espero hacer -si puede ser-, no sé si mi siguiente libro será de fantasía, podría ser ciencia ficción o podría ser terror. Podría ser algo que no haya escrito nunca como un misterio con asesinato o una típica novela corriente, ¿quién sabe lo que podría ser? Me gusta probar cosas nuevas, me gusta estirar mis músculos, me parece la única manera de mantenerse interesado como escritor, puedes mantenerte creciendo y con suerte, mejorando, que es lo que todos nosotros queremos hacer.
Así que todo son “cosas raras” como mi padre solía decir, y está bien, porque eso es lo que me gusta. Me gustan las “cosas raras” y espero que a ustedes también. Gracias por escucharme, por favor entren en mi página: www.georgerrmartin.com y vayan a su librería local favorita y consigan “A Feast for Crows”, el cuarto volumen de mi serie “Canción de hielo y fuego” que está ahora a la venta.
Cuídense.
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