
EPISODIO 4: CUENTOS DE HOLLYWOOD
Hola, soy George R. R. Martin. Hablándoles desde mi casa en Santa Fe, Nuevo México. Hace un bonito y fresco día, el otoño está empezando un poco pronto aquí, por lo que parece, lo cual me agrada porque no me gusta cuando hace mucho calor. Eso supongo que es porque cuando pienso en “se acerca el invierno” siempre lo hago con un cierto entusiasmo. Me gusta mucho más un clima frío que un… nunca me han gustado los climas cálidos.
Pero hoy he pensado que les hablaría un poco acerca de Hollywood. Y debo confesar que, por mis pecados, pasé diez años allí. Aproximadamente entre 1985 y 1995, trabajando en la televisión y en el cine. No era mi propósito, por supuesto. De niño veía la televisión, iba al cine a ver películas. Me encantaban especialmente las de ciencia ficción y fantasía, lo que mi padre solía llamar las “cosas raras”. Siempre de esa manera.
Pero yo escribía prosa, escribía cuentos, escribiría más tarde novelas y, en un momento determinado, les habría dicho que eso era todo lo que yo había deseado. Había escuchado todas las historias típicas de Hollywood que se escuchan de otros escritores. Vas allí y te vuelven loco, las reescrituras sin fin y etc, etc… Así que no era una cosa a la que aspirara. Me enredé casi, casi, por accidente. Todo empezó cuando escribí una novela llamada “El Rag del Armagedón”, que, de hecho, está apunto de volver a salir en un par de meses, en una nueva edición de bolsillo de Bantam Books. Así que si tienen curiosidad por “El Rag del Armagedón”, podrán comprarla dentro de poco.
Pero fue escrita originalmente en 1982. Hasta ese momento había tenido una buena carrera. Había publicado cuentos, ganado premios, había empezado a escribir novelas y fueron bien recibidas. Cada novela se vendía mejor y daba mayores beneficios que la anterior. Y “El Rag del Armagedón” era un poco una novedad para mí, pues era una novela sobre los sesenta y el Rock & Roll y la contracultura. Tenía un componente de fantasía oscura; era en parte, un misterio con asesinato, una novela de la corriente principal de la literatura, y una especie de novela de terror o fantasía oscura. Todos estos géneros mezclados juntos. Tiendo a pensar en ella como mi novela de los sesenta. Yo era un niño en los sesenta, un “babyboomer” que alcanzó la mayoría de edad en lo que ahora se llama la “Década tumultuosa” y creo que dejó una marca en todos nosotros. Sin duda, la dejó en mí.
“El Rag del Armagedón” fue, creo, un buen libro. Y si van y lo compran, podrán hacer ese juicio ustedes mismos. Tuvo muy buenas críticas, fue nominado para los “World Fantasy Awards”. Pero el problema fue, que nadie lo compró (se ríe). Hay una regla en las editoriales, un dicho de las editoriales. Y el dicho era que las novelas de Rock & Roll no venden. Con la teoría de que la gente que quiere leer sobre Rock & Roll, quiere leer sobre bandas de verdad como los Beatles o los Rolling Stones o los Beach Boys. No quieren leer sobre bandas ficticias, quieren leer sobre Jim Morrison, o Elvis, o cantantes reales. No quieren leer sobre personajes que algún escritor ha creado. Pero yo desconocía ese convencionalismo cuando empecé el libro, y mi editor, que sí lo conocía, decidió que éste sería el libro que se convertiría en la excepción. No fue el libro que se convirtió en la excepción (se ríe); en realidad, confirmó la regla cuando se vendió tan mal. Y por supuesto, para las editoriales tu único libro es tu último libro. Así que, en un momento a mitad de los ochenta, me encontré incapaz de vender mi siguiente novela porque “El Rag del Armagedón” se había vendido tan mal.
Pero de manera bastante extraña, que a veces me hace pensar que hay ángeles guardianes cuidando de todos nosotros, el mismo libro que le puso la zancadilla a mi carrera de escritor, abrió la puerta a Hollywood. Aún habiéndose vendido mal “El Rag del Armagedón” fue seleccionado para una adaptación, por el “escritor-productor” Philip DeGuere quien había trabajado principalmente en televisión. Phil, había trabajado en unos cuantos programas como escritor y luego como productor, y al final había creado su propio programa para niños llamado “Simon & Simon”. Y él era un gran fan de los “Greatful Dead“, un gran fan del Rock & Roll y, de alguna manera, a él le gustó mucho “El Rag del Armagedón” cuando le fue enviado. Así que lo seleccionó. Escribió algunos guiones; quería hacerlo como una película. Y él, en realidad, me hizo volar a Hollywood para tratarlo, para discutirlo con él. Así que pasamos un par de días juntos, discutiendo lo que debería haber en ese guión y llegamos a conocernos un poco. Phil escribió el guión pero la película nunca se rodó, como muchas películas que nunca se llegaron a hacer allí. Pero como llegamos a conocernos un poco, un par de años más tarde, Phil revivió la “Dimensión Desconocida” que desde bastante pronto había sido mi programa favorito de niño. Quiero decir, cuando estaba en séptimo y octavo grado, veía la “Dimensión Desconocida” religiosamente cada semana, a ver qué se inventaban Rod Serling, Richard Matheson y Charles Beaumont. Era el mejor programa de la televisión en lo que a mí respecta.
Y aquí estábamos, veinte años después. La “Dimensión Desconocida” estaba volviendo y Phil me ofreció la oportunidad de escribir para la serie. Así que, de forma bastante rara, el primer guión que escribí para él fue una reescritura de un guión sobre “Elvis impersonator”, que tenía la etiqueta de Rock & Roll y él pensó que en “El Rag del Armagedón” lo había descrito bien. Y les gustó el guión que hice, bastante. Así que de repente Phil dijo: “Quiero que vengas a Hollywood y te pondremos en plantilla como “escritor empleado”. Y como no podía vender una novela en esos momentos por culpa del “El Rag del Armagedón” vendiéndose tan mal en las librerías, acepté rápidamente la oferta y la siguiente cosa que supe, era que estaba en Hollywood. Acabé haciendo cinco episodios para la “Dimensión Desconocida”. Conseguí avanzar de “escritor empleado”. “Escritor empleado” es como… la posición más baja que puedes tener en Hollywood, es “freelancer”, donde no estás contratado por nadie, sólo estás intentando vender tus guiones. Pero una vez que pasas de “freelancer”, el trabajo con contrato peor que se puede tener, es “escritor empleado”. Sabed que es un trabajo “bajo”, es el único trabajo que, en realidad, tiene la palabra “escritor” en el título. Los escritores no son muy estimados en Hollywood. Son más estimados en la televisión que en las películas. Pero fui avanzando, era “escritor empleado” al principio, luego me convertí en un “editor de guiones” y luego en “editor de guiones ejecutivo” y luego cuando la “Dimensión Desconocida” fue cancelada, yo tenía ciertamente todas estas credenciales. Y bueno, ya saben, yo estaba ahí fuera trabajando en la “Dimensión Desconocida” y pensaba: “Bueno, ésta es una situación inusual. Estoy adaptando cuentos clásicos de ciencia ficción y estoy escribiendo algunas cosas originales, pero es una cosa de una sola vez, no soy verdaderamente un escritor de televisión”. Pero de repente la “Dimensión Desconocida” fue cancelada y me estaban llegando otras ofertas de la televisión así que acabé escribiendo un par de guiones para Max Headroom que no fueron realizados.
Y luego la siguiente cosa que supe era que mis guiones habían sido enviados a otro “escritor-productor” llamado Ron Koslow que acababa de crear un piloto para un nuevo programa llamado “La Bella y la Bestia” y a Ron le gustaron mis guiones de la “Dimensión Desconocida” y cuando “La Bella y la Bestia” fue seleccionada para convertirse en una serie, me contrató dentro de un equipo como parte de su plantilla. Así que trabajé en “La Bella y la Bestia” durante tres años. Acabé haciendo trece episodios de ese programa y al final era el “supervisor de producción” del programa, que es casi lo más alto a lo que puedes llegar. “Productor ejecutivo” es el título más alto en el mundo de la televisión, así que el siguiente paso para mí era crear mi propio programa.
La “Dimensión Desconocida” y “La Bella y la Bestia” juntas fueron los cinco primeros años de mis diez años en Hollywood. Los siguientes cinco años después de haber, de alguna manera, trepado por la escalera de Hollywood, estuve haciendo lo que llamaban “desarrollo”. Aparecía con ideas para episodios pilotos para mis propios programas, pasándoselas a las cadenas de televisión. A veces si compraban el piloto yo escribía el guión. Luego tenía que esperar a ver si daban luz verde al guión y me dejaban realmente rodarlo. Cuando ruedas el piloto tienes que esperar a ver si el programa se emitirá. Estuve haciendo también un montón de trabajo para películas. No han visto ninguna de mis películas y no han visto ninguno de mis programas para la televisión. Sólo uno de mis pilotos fue realizado y ninguna de las películas fue realizada y en última instancia, es por lo que no estoy en Hollywood ahora.
¿Saben?, es muy lucrativo estar en Hollywood. La televisión, las películas te proporcionan camiones de basura llenos de dinero y muchos escritores están satisfechos con eso. Se sientan por ahí, alrededor de sus piscinas de formas raras, sorbiendo sus bebidas con sus mujeres trofeo y nunca les ruedan nada, pero ellos hacen mucho dinero, de escribir y reescribir y reescribir. Pero yo… a mí me costó cinco años, pero al final me di cuenta de que eso no era para mí. Quiero decir que, necesito de verdad un auditorio, incluso cuando era un niño, como he contado en uno de los podcasts, vendiendo mis primeras historias a los otros niños del edificio por un níquel para que pudiera comprarme una barrita “Milky Way”. Yo leía esas historias a los niños y quería ver qué pensaban de estas historias que yo me inventaba.
Así que cuando trabajé en “La Bella y la Bestia” y en la “Dimensión Desconocida”, sí, era estresante, había peleas, había problemas con la cadena, problemas con el estudio, problemas con los otros escritores y productores del programa. A veces los actores daban problemas. Había frustraciones, pero también había grandes recompensas. Estaba trabajando con grandes personas. Otros maravillosos escritores como Alan Brennert en la “Dimensión Desconocida”, Rockne O'Bannon también en la “Dimensión Desconocida”, Howard Gordon, Alex Gansa en “La Bella y la Bestia”. Una magnífica plantilla de otros escritores. En la B&B tenía unos grandes actores para los que escribir. Gente como Ron Perlman, Roy Dotrice, Linda Hamilton; era bueno ver eso. Todo lo que escribí, no importa lo estresante que fuera o la cantidad de peleas que tuviéramos, los problemas que tuviéramos que superar, más tarde o más temprano teníamos una película que mostrar porque teníamos un programa que emitir el viernes. Así más tarde o más temprano, el guión iba ante las cámaras y el programa salía y se emitía y millones y millones de personas lo veían. Y eso, en última instancia, era más gratificante para mí que los grandes camiones de basura llenos de dinero.
Los siguientes cinco años sin embargo, cuando estaba en “desarrollo”, trabajaba durante un año en un programa y luego por cualquier razón decidían no seguir con él. Ya saben, tenían algo similar, otro estudio tenía algo similar, sólo había espacio para un programa de ciencia ficción en la programación. Así que aunque les gustase el tuyo, no lo iban a poner. Me he encontrado con ese tipo de cosas y al final me volvió loco. Yo quiero un auditorio, no voy a escribir para cuatro tipos en una habitación, no importa cuánto dinero me den.
Así que una vez que hube cumplido con los últimos contratos de películas allí, volví a Santa Fe y de vuelta a “Canción de hielo y fuego” que, en realidad, había empezado en 1991, en una especie de intervalo entre dos proyectos de Hollywood. Pero yo nunca había sido capaz de olvidarla y volví no sólo al mundo de Nuevo México, sino al mundo de Poniente y he estado viviendo allí muy felizmente desde entonces. La gente me pregunta si me gustó mi experiencia hollywoodense, si me gustaba Hollywood, si odiaba Hollywood. Es un poco de las dos cosas. Ciertamente odiaba Los Ángeles que es una especie de ciudad horrible. Pero tengo algunos buenos amigos allí, hay algunos buenos restaurantes que me gustaba visitar, pero no me gustaba vivir allí, especialmente cuando tenía que conducir por las autopistas. Me gusta Santa Fe mucho más. Y me gusta tener la oportunidad de poder escribir para lectores y no para “grupos focales” o para unas pocas familias o cuatro tipos en una oficina. Así que: “¿volvería a trabajar en Hollywood otra vez?” Quizás si aparece el proyecto correcto. Pero ciertamente, no por un tiempo. Tengo esta historia que terminar primero: “Canción de hielo y fuego”. Todavía tengo que escribir tres libros y hay otros libros y novelas que quiero contar más allá de esa historia. Así que pienso que es probable que me mantengan ocupado durante un tiempo.
Y esto es lo último desde Santa Fe. Soy George R. R. Martin, visiten mi página web en www.georgerrmartin.com y “A Feast for Crows” está a la venta dondequiera que se vendan libros, así que vayan y compren un ejemplar.
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