
EPISODIO 3: BUENOS CONSEJOS PARA ASPIRANTES A ESCRITOR
Hola, soy George R. R. Martin, hablándoles desde mi casa, en Sante Fe, Nuevo México. Gracias por escuchar mi podcast. Siempre pueden encontrar más cosas sobre mí y mis libros, entrando en mi página web: www.georgerrmartin.com
He pensado que hoy diría algunas cosas sobre “escribir” y cómo uno se convierte en un escritor. Recibo un montón de e-mails de aspirantes a escritor; han leído mis libros, están escribiendo un libro por su cuenta, quieren escribir un libro por su cuenta, sueñan con ser escritores. Algunos quieren enviarme sus manuscritos para que los lea, algunos quieren colaborar conmigo (se ríe). Intento explicar esto un poco en la Sección de Preguntas Frecuentes de mi página web. Pero déjenme que profundice un poco más en este podcast, porque yo ciertamente simpatizo con los aspirantes a escritor. Fui uno de ellos. Todos empezamos de la misma manera y es un camino duro.
Tengo algún consejo para los aspirantes a escritor. Bueno, una cosa que hago es citar a R. A. Heinlein que tenía cuatro reglas de lo que sería un escritor y me parece que merece la pena repetirlas:
Las Leyes de Heinlein:
Número uno: Debes escribir. Bueno, parece obvio que, si quieres ser escritor, debes escribir. Pero en realidad, mucha gente que dice que quiere ser escritor nunca se pone a escribir. Hablan de escribir, incluso a veces tienen ideas muy específicas sobre la historia, que te cuentan en las fiestas, te cuentan en los e-mails pero, en realidad nunca ponen su culo en la silla y escriben. No son escritores, son habladores. Si quieren ser escritores, Heinlein tiene razón, deben escribir.
La segunda ley: Debes acabar lo que escribes. Con esto tenía yo problemas. Cuando yo empecé a escribir de niño, comenzaba muchas historias pero nunca las acababa. Y sin duda tengo por aquí una caja llena de fragmentos que escribí cuando estaba en la secundaria, cosas muy ordinarias y primitivas. Hay muchos comienzos, no hay tantas mitades y casi no hay finales. Esto es también algo con lo que muchos escritores se topan, empiezan historias y luego no pueden terminarlas. Empiezan una historia y luego consiguen una idea para otra historia, así que ponen la primera historia aparte y se ponen a trabajar en la nueva historia y tienen otra idea para otra nueva historia. No, eso no funciona. Nadie compra fragmentos, nadie compra escenas o episodios. Si quieren ser escritores profesionales y quieren escribir cosas que puedan ser publicadas, tienen que esforzarse en terminar las historias que están escribiendo. Una buena historia necesita un comienzo, un nudo y un desenlace.
La tercera ley de Heinlein era que debes poner en el mercado lo que escribes. Una vez que acabas la historia, debes empezar a enviarla a editores. Una vez más, parece bastante obvio y, una vez más, un montón de gente no lo hace. Escucho sobre gente que tiene novelas metidas en cajas, que tiene cuentos en el cajón o que las envían una vez y que dejan de enviarlas después de obtener un rechazo editorial. No, hay que enviarlas a otro editor. Y hay muchas cosas que...puedes coger “Writer’s Market” o “Literary Market Place”, cualquiera de las revistas para escritores que te mostrarán las reglas sobre cómo hay que enviarlas. Debe estar mecanografiado, a doble espacio, con papel de calidad, con los sellos y la dirección. Toda esa clase de cosas. No es necesario profundizar en ello, pueden encontrar esa información en otras fuentes.
Y luego la cuarta es: “Se debe reprimir la reescritura, excepto bajo orden editorial”. A veces, un escritor enviará una historia y se la devolverán con una carta de rechazo y dirá: “Bueno, no debía ser muy buena, así que la reescribiré”. Y la reescribe y la vuelve a enviar, se la devuelven y la reescribe otra vez. Ese ajuste sin fin de la historia no lleva a ninguna parte. Quiero decir, si terminas una historia, la pones en el mercado; si la devuelve algún editor, la pones en un nuevo sobre y la reenvías a otro editor, preferiblemente el mismo día. Eso es lo que yo hacía en la universidad cuando estaba, al principio, intentando vender seriamente mis historias. Las estaba enviando continuamente, en algunos momentos tenía siete u ocho historias en el mercado a la vez. No podría haberles dicho dónde estaban, porque cuando las devolvían de una revista, yo las enviaba a otra revista la misma tarde que habían llegado.
Bueno, a veces conseguirán una verdadera carta de un editor, en vez de una nota formal de rechazo. Y el editor dirá: “Pienso que su historia era muy buena, el estilo era bueno, excepto que el final se caía a pedazos. No pienso que el personaje hubiera debido suicidarse”. Así, que tienes una dirección específica de un editor y eso es algo a lo que respondes. Ahí es cuando lo reescribes, si quieres reescribirlo y quieres venderlo. Así que haces que el personaje no se suicide. Entonces lo envías de vuelta y dices: “Gracias por sus sugerencias, lo he reescrito como sugirió, quizás le guste más la nueva versión”. Y con un poco de suerte conseguirán una venta de ahí.
Así que esas son las “Cuatro leyes de Heinlein” y creo que son cuatro buenas reglas que cualquier aspirante a escritor hará bien en seguir.
Otra regla añadiré aquí y que está en mi FAQ también. Pero, déjenme hacer hincapié un poco más. Si eres un escritor joven, un escritor novato de cualquier edad: empieza con los cuentos. Tenemos suerte en la ciencia ficción y en la fantasía porque todavía tenemos un mercado de cuentos disponible y si no conoces ese mercado, debes conocerlo. Así que baja a un kiosco y cómprate un ejemplar de “Asimov's Science Fiction”, cómprate un ejemplar de “Analog”, cómprate un ejemplar del “Magazine of Science Fiction and Fantasy" llamado F&SF o “Realms of Fantasy” o “Weird Tales” o cualquiera de las otras revistas que están ahí fuera. Todavía tenemos estas revistas y, estas revistas no pagan mucho, pero son mercados profesionales que siempre están buscando nuevos escritores. Eso es porque los escritores consolidados están en su mayoría escribiendo novelas y no tienen tiempo para cuentos. Así que las revistas, para poder llenar sus páginas, puesto que muchas de ellas salen cada mes, tienen que conseguir un flujo constante de nuevos y jóvenes escritores. Y los editores siempre están leyendo los “envíos no solicitados” a lo que se llama la “pila fangosa”. Siempre la están leyendo, buscando un nuevo talento, una nueva voz, buscando algo original y bueno, buscando a alguien más que interese a sus lectores y rellene sus páginas. Ésa es la forma de empezar. Es mucho más fácil empezar con los cuentos que con las novelas.
Y por supuesto, si eres un nuevo escritor vas a escribir malas historias. Debes experimentar con las técnicas porque debes aprender a usar tus herramientas. Vas a experimentar con las técnicas y no van a funcionar. Bueno, si escribes un mal cuento, vas a perder un mes, como mucho. Si escribes una mala novela, puedes haber perdido uno, dos, o tres años, dependiendo de la extensión de esa novela. Quiero decir, recibo cartas de chicos de instituto que me cuentan que están trabajando en una serie de fantasía épica como la mía. Ya saben, tres volúmenes gigantes de mil páginas cada uno. Sí, ocasionalmente, habrá alguien así, habrá un escritor de diecisiete años que escribe tres mil páginas de una novela de fantasía épica y tiene un talento inusual o está inusualmente dotado o es inusualmente afortunado y consigue venderla. Pero la vasta mayoría de la gente que está haciendo eso, no va a tener éxito. Aprende el arte primero con los cuentos, que también tienen la ventaja de que si empiezas a vender esos cuentos y sigues durante cinco o seis años y tienes cuentos en todas las revistas, la gente va a empezar a conocer tu nombre. Así, que cuando por fin escribes esa novela, no va a ser: “Oh, aquí hay otra novela de alguien del que nunca hemos oído hablar. ¿Por qué debería comprarla?”. Si no que va a ser: “¡Mira! ¡Aquí está la largamente esperada primera novela de este joven y prometedor escritor que hemos visto en todas las revistas!”. Y en el mercado tan competitivo de hoy, eso puede ser una enorme diferencia para un joven escritor. Y así es, desde luego, la forma en que yo lo conseguí.
La otra cosa que tengo que añadir es que mantengan su trabajo diario porque escribir es un trabajo duro e incluso algunos escritores profesionales tienen momentos difíciles para poder vivir de ello. Así que no es sabio quemar todos tus puentes hasta que sepas que lo vas a conseguir. Yo trabajé en muchos trabajos diferentes allá por los setenta, cuando me estaba estableciendo como escritor. Fui profesor de universidad, organizaba torneos de ajedrez, fui un “Voluntario Vesta” haciendo de relaciones públicas y un poco de periodismo. Cualquier cosa con tal de pagar mi alquiler, pagar la factura del teléfono, pagar mis cintas mecanográficas. Hasta que al final mis libros se estaban vendiendo lo suficiente, que fui capaz de mudarme a Santa Fe y trabajar a tiempo completo. Que es algo que no ocurrió hasta 1980. Había sido un escritor profesional durante nueve años.
Y, ¡buena suerte! Van a necesitarla.
Soy George R. R. Martin, gracias por escuchar mi podcast. Entren en mi página web en www.georgerrmartin.com. Y pueden comprar “A Feast for Crows” ahora a la venta dondequiera que se vendan libros.
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