EL COMETA ROJO
(para Marina)
Introducción
La extensa andadura del Cometa Rojo a lo largo de toda la narración de Canción de hielo y fuego comienza al final de Juego de tronos, se desarrolla plenamente en Choque de reyes, mantiene importantes referencias hasta bien entrado el segundo volumen de Tormenta de espadas, y cobra un interesante protagonismo en Festín de cuervos. Su paso es espectacular en muchos sentidos, aunque eso lo veremos más adelante. Pero para empezar habría que precisar qué son los cometas...
Se sabe que los cometas eran conocidos por el hombre primitivo y existe constancia de un avistamiento hacia el año 466 a. d. C.; pero hasta hace bien poco (exactamente hasta 1577, año en el que un astrónomo danés probó que se trataba de cuerpos celestes) su presencia en el firmamento los rodeaba de magia y misterio. Según la teoría tradicional, los cometas son cuerpos celestes en órbita que se caracterizan por desarrollar una larga y luminosa cabellera. Están formados por un núcleo de hielo y polvo, rodeado de una atmósfera nebulosa que forma su cola: cuando un cometa se aproxima al Sol, el calor de la luz solar sublima el hielo que lo compone aumentando enormemente su fulgor, desarrollando una brillante cola que se extiende muchos kilómetros en el espacio. La mayor parte de los gases que se expulsan para formar la cabellera son moléculas fragmentarias de los elementos más comunes en el espacio: hidrógeno, carbono, nitrógeno y oxígeno.
No obstante, en marzo de 2006, la Agencia Espacial de los EE.UU. (NASA) hizo público un estudio realizado sobre las muestras recogidas por la sonda espacial Stardust, que concluía que los cometas no están formados sólo por hielo, polvo y gas, sino que en su interior y hasta en la estela de polvo que dejan atrás, hay materiales mucho más complejos y de orígenes variados: al parecer los científicos han encontrado una combinación físicamente imposible, ya que en los fragmentos obtenidos en la cola helada del cometa Wild 2 hay… ¡hielo y fuego! Parece traído a propósito…, pero continuemos con el inicio.
Las órbitas de los cometas son mucho más alargadas que las de los planetas. Son tan abiertas que resultan indistinguibles de parábolas, pero los astrónomos asumen que se trata de elipses de gran excentricidad y con periodos de recorrido de hasta 40.000 años o más. Hay cometas que tienen periodos orbitales cortos, como el Encke, que nos visita cada tres años y tres meses, y otros largos, como el Hale-Bopp, muchísimo más brillante, que lo hace cada tres mil años. Con todo, el cometa más famoso de todos es el Halley… En el año 1705 Edmond Halley, utilizando las leyes del movimiento de Newton y comparando los elementos orbitales del paso de varios cometas, predijo que
el cometa visto en los años 1531, 1607 y 1692 regresaría en el 1758; cosa que hizo… Desde entonces lleva su nombre. Las apariciones previas del Halley han sido identificadas en registros que se remontan hasta el 240 a. d. C., y al parecer el pintor italiano Giotto de Bondone (más conocido como Giotto), que lo había visto en 1301 sobre el cielo de Europa, donde causó la acostumbrada oleada de pánico, lo pintó en Padua el año 1304 (en un fresco titulado “La adoración de los Reyes Magos”, posiblemente como imagen de la estrella de Belén), siendo la primera representación realista de uno de estos cuerpos celestes.En la pintura llama especialmente la atención el sentido del movimiento del cometa: se observa que sigue una trayectoria oeste-este…, curiosamente la misma del Cometa Rojo tal y como se la describe en Canción de hielo y fuego: es muy posible que su órbita y su inclinación respecto de la eclíptica sean parecidas. Es significativo, igualmente, que de la misma manera que el Halley, el Cometa Rojo guíe la senda de tres magos hasta el príncipe prometido; ¿o era princesa…? Ambigüedades del alto valyrio.
Elemento metaliterario
En el comienzo de Tormenta de espadas, en una nota sobre la cronología, George R.R.Martin aclara lo siguiente:
“Canción de Hielo y Fuego se cuenta a través de los ojos de personajes que se encuentran a veces separados por centenares o quizá miles de leguas. Algunos capítulos abarcan un día; otros, nada más que una hora; y los hay que se prolongan durante una quincena, un mes o medio año. Con semejante estructura, la narración no puede ser estrictamente secuencial; a veces ocurren cosas importantes simultáneamente, a miles de leguas de distancia.”
El comentario, destinado a situar en el mismo momento histórico la defensa del Puño de los Primeros Hombres, la huída de Jaime Lannister y la batalla del Aguasnegras, en Desembarco del Rey, es suficientemente explícito; pero a lo largo de la narración de Canción de hielo y fuego,
el autor ha venido utilizando intencionadamente algunos instrumentos para mostrar el procedimiento mismo del funcionamiento interno del texto… Es el caso de Bran Stark, es el caso de la anciana de Alto Corazón y es el caso del Cometa Rojo: el elemento, sin que suponga la limitación del resto de funciones que les son operativas, tiene una función predominantemente metaliteraria que viene a marcar su cometido hegemónico o fundamental, el registro que pone de manifiesto, y el conjunto de operaciones que propone el trasvase escritura-lectura desde su propia especificidad.
Según el profesor Jesús Camarero Arribas, de la Universidad del País Vasco, “la metaliteratura, como fenómeno que empieza a tener un gran peso en el periodo de la modernidad literaria iniciada a mediados del siglo XIX, es la apuesta del escritor por una acción comunicativa capaz de incorporar al lector a un acto de construcción textual en la que se ponen al descubierto las estructuras conformantes de ese mismo texto.” Una novela río de la envergadura de Canción de hielo y fuego, con el estilo y el modo narrativo que utiliza, se ve inexorablemente necesitada de agentes identificativos que realicen esa función, que no es única, aunque aglutina la necesidad del lector de interpretar adecuadamente los períodos de desarrollo explicativo. Hablamos primero de la temporalidad, pero luego hablaremos del símbolo y del trasfondo…
El registro
La construcción espacial, en una historia que, cómo se ha dicho, diversifica los acontecimientos que narra a miles de leguas de distancia los unos de los otros, precisa de un catalizador que se establezca como punto de inflexión. Su participación nos permite interpretar significados y a la vez nos sitúa en el tiempo: esto pasa aquí, pero a la vez esto otro ocurre allá y lo demás acullá…, y casi siempre interrelacionado. Lo vemos a continuación:
Dos muertes importantes en Juego de tronos marcan el pistoletazo de salida. La noche anterior a la aparición del cometa, Bran Stark ha soñado que hablaba con su padre. El maestre Luwin observa con su catalejo myriano y anota la posición del cuerpo celeste que ha aparecido en el cielo de la mañana. Poco después, tras los sucesos de las criptas, un cuervo negro anuncia la muerte del señor de Invernalia.
Antes, conforme a la rotación del planeta, en el lejano oriente, en un lugar indeterminado cerca de la frontera del río Skahazadhab, Daenerys Targaryen ha estado observando el cielo ante la pira funeraria de Khal Drogo. Agho ha sido el primero en verlo en el cielo del este, muy bajo, rojo de sangre, rojo fuego, con cola de dragón: ha sido la señal más poderosa que podría imaginarse… ¿Coincidencia? Quizás.
Pero pasan más cosas a la vez…; el Cometa Rojo trae el otoño: ¡Se acerca el Invierno!
En Rocadragón el maestre Cressen observa como la cola del cometa rasga el amanecer, una brecha roja que sangra sobre los riscos como una herida en el cielo; el cometa ya se divisa incluso de día, y en la jornada anterior un cuervo blanco ha anunciado el fin del verano. Mientras, en el Norte, el maestre Luwin observa que los lobos huargos aúllan al cometa; y la llegada de un cuervo blanco parece que le da la razón al septon Chayle. En el mismo momento, en el Muro, Samwell Tarly comenta que el cometa es tan brillante que ya se ve a plena luz del día; lo mismo hace Ser Brynden en Aguasdulces. En Desembarco del Rey, la larga cola del gran cometa se ve perfectamente entre las nubes pasajeras mientras se celebra el decimotercero día del nombre del rey Joffrey I Baratheon… Estamos en el comienzo del año 299, estamos ya en Choque de reyes, y Dany ha decidido seguir al cometa hacia el este, atravesando las tierras rojas.
¿Qué es lo que está ocurriendo? La cola del cometa enfoca el panorama: Lord Mormont encabeza una columna de la Guardia de la Noche y se interna más allá del Muro; Bran Stark se pone las manos en torno a la boca, alza la cabeza hacia el cometay aúlla, Verano le responde y Peludo le sigue; Melisandre, después de quemar las imágenes de los Siete, invoca para Stannis Baratheon una antigua profecía de Asshai; Tyrion Lannister ha llegado a Desembarco del Rey y hace entrega al Consejo Privado de un pergamino con las indicaciones de su padre, Lord Tywin Lannister; el rey Robb Stark inicia su campaña por las tierras del oeste, mientras Theon Greyjoy se encamina a Varamar en una misión especial; Arya Stark, con el grupo de Yoren, se dirige hacia el norte por el camino Real; y en las tierras rojas, los dothrakis del khalasar de Daenerys
Targaryen murmuran que el cometa los está guiando a una especie de infierno.
Todo eso está sucediendo simultáneamente, y el Cometa Rojo nos lo enseña. Pero su concurrencia también nos sitúa en la correcta secuencia de los acontecimientos, en la distancia temporal que separa a unos personajes de otros:
Ya en Qarth, Dany reflexiona sobre su pueblo, que la ha seguido a través del desierto rojo, en pos del cometa. Se entera de que Robert Baratheon ha muerto, que los hermanos del Usurpador han huido de Desembarco del Rey y que Eddard Stark ha sido detenido por traición. Sin embargo Ned ha muerto prácticamente a la vez que Khal Drogo, después Daenerys ha recorrido las tierras rojas, ha permanecido en la ciudad de los Huesos y ha llegado a Qarth… Evidentemente, el Viento de Canela de Quhuro Mo ha zarpado de Antigua y recalado en Dorne y en Lys, sucesivamente, antes de la aparición del cometa en el cielo.
También nos muestra sentimientos lejanos y compartidos…, una sensación de mística conexión a cientos de leguas de distancia:
Los hermanos negros siguen los senderos de los animales y los lechos de los arroyos durante el día, acampan bajo el cielo estrellado y contemplan al cometa durante la noche. Aldeas desiertas y ni rastro de los salvajes; hasta los animales han escapado. El bosque Encantado nunca ha parecido tan encantado. Jon Nieve, de repente, recuerda a Arya… Después de varias jornadas de camino, Arya Stark contempla, tumbada en una fina manta sobre el suelo duro, al gran cometa. Gendry dice que parece una espada recién salida de la forja, al rojo vivo. A Arya también le parece una espada: Hielo, el espadón de su padre, de ondulante acero valyrio teñido con la sangre de Lord Eddard. Esa noche sueña con Jon Nieve…
Se desplazan a la vez, describen su itinerario, miran al cometa, se conectan… ¿Es la sangre de lobo? Más tarde, ampliado con el hermano tullido, parece como si ese vínculo se tornara misterioso, terrible y espeluznante:
Sin cesar, del amanecer al ocaso, el grupo de Yoren recorre el camino Real hacia el norte, atravesando bosques, huertos y campos labrados, cruzando aldeas, plazas de mercado y pueblos fortificados. Al caer la tarde acampan y cenan bajo la luz del cometa. En cierta ocasión, Arya se despierta sobresaltada mientras el cometa hiende el cielo estrellado: la niña siente como si el mundo estuviera conteniendo el aliento. Jon Nieve y Sam Tarly atraviesan el campamento en el Puño de los Primeros Hombres. Sobre ellos, las estrellas empiezan a brillar. La larga cola roja del cometa arde con una luz que compite con la de la luna y algunos cuervos graznan incluso antes de verlos: Jon piensa que los cuervos también lo notan. Bran Stark tiene un sueño de lobo. Se encuentra en el bosque de dioses, bajo la oscuridad de los árboles pero iluminado por el cometa. Avanza a cuatro patas, los olores le llenan la cabeza, vívidos y embriagadores. También le llega el olor de su hermano, fuerte y terroso. Un sonido le llega de repente: el mundo real lo llama, y sabe que debe responder o morir.
Los tres experimentan la misma angustia…
Por fin el Cometa Rojo termina su papel… Ha dirigido el khalasar de la Madre de Dragones hasta Vaes Tolorro, y desde allí a Jhogo al sudeste, siguiendo su rumbo. Está en el cielo, más allá del castillo, enseñando la cola roja a través de jirones de nubes dispersas cuando Theon Greyjoy llega a Pyke. Alumbra a la Guardia de la Noche en el Puño de los Primeros Hombres... En Desembarco del Rey, un hermano mendicante habla contra la corrupción señalando al cometa, situándose de manera que la Colina Alta de Aegon quede tras él, con el astro suspendido sobre sus torres como un mal presagio.
Y desaparece.
El nombre y la significación
¿Cómo se llama? ¿Qué es? En la identificación del Cometa Rojo se aprecia en toda su plenitud el enorme oficio que desarrolla George R.R. Martin en la composición de su relato. Se han contabilizado más de quince denominaciones y significaciones, fuertemente simbólicas, enormemente concernidas… Aparentemente asoman al albur del azar, pero para comprender su sentido se han ordenado por posiciones:
En el Prólogo de Choque de reyes, Shireen Baratheon explica que ha escuchado a dos sirvientas comentar que Melisandre de Asshai le ha dicho a Lady Selysse que la estrella roja es aliento de dragón. En la Cámara de la Mesa Pintada, la Reina le dice a su esposo que el cometa es la señal que aguardaba. Dice que es roja, del rojo de las llamas, roja como el corazón ardiente del dios verdadero, su estandarte. Le indica que surca los cielos como el aliento llameante de un dragón y le pide que abrace el poder del Señor de la Luz. Mientras, el maestre Cressen sigue viendo la luz del cometa en sus sueños: un presagio de sangre.
Ser Arys Oakheart le dice a Sansa Stark que el pueblo lo llama el Cometa del Rey Joffrey. La niña ha oído a los criados llamarlo la Cola del Dragón: Joffrey es el heredero del dragón y el escarlata es el color de la Casa Lannister. Simultáneamente, una plaga de santones ha invadido Desembarco del Rey; el cometa ha atraído a todo tipo de sacerdotes, predicadores y profetas que mendigan en las cervecerías y tenderetes de los calderos, predicando muerte y destrucción, sembrando el pánico entre la población;
alguno lo llama el flagelo del Padre, en señal de advertencia.
En Invernalia, Osha le dice a Bran que sus lobos saben cosas que el hombre ha olvidado; para ella el cometa significa sangre y fuego. El septon Chayle opina que es la espada que mata la estación. La Vieja Tata, casi ciega, dice que es un dragón.
Los dothrakis llaman al cometa shierak qiya, Estrella Sangrante. Dicen los ancianos que es un mal presagio, pero para Daenerys Targaryen, que lo vio por primera vez la noche en que incineró el cadáver de Khal Drogo, la noche en que nacieron sus dragones, el cometa es el heraldo de su llegada: los dioses lo han enviado para mostrarle el camino.
Ahora destaca su color. En el camino Real, el Toro lo llama la Espada Roja, sin percatarse de que ese es el nombre de Portadora [Dueña] de Luz, la espada de Azor Ahai. En el Yunque Roto, una posada de Desembarco del Rey, Tyrion Lannister le comenta a Lord Varys que en el camino Real el cometa parecía cubrir la mitad del cielo, ganando en brillo a la luna creciente. La Araña le informa que la gente lo llama el Mensajero Rojo y que es el heraldo que precede a un rey para advertir que va a haber sangre y fuego.
Los hermanos negros lo llaman la Antorcha de Mormont, y bromean comentando que ha sido enviado por los dioses para iluminar el camino del anciano Lord Comandante a través del bosque Encantado. En Aguasdulces, Catelyn Stark observa la tenue línea roja que el cometa traza en el azul intenso del cielo, como una cicatriz en el rostro de un dios. El Gran Jon le ha dicho a Robb que los antiguos dioses habían desplegado una bandera de venganza por la muerte de Ned, pero Edmure Tully cree que es un presagio de victoria para Aguasdulces: ve un pez de larga cola con los colores de los Tully, el rojo sobre el azul. Cat opina que el escarlata es el color de los Lannister. Para el Pez Negro, veterano de mil batallas, ni es escarlata ni tiene el rojo del lodo del río: lo que se ve en el cielo es una mancha de sangre.
Y en Pyke, Theon Greyjoy, aunque se dice así mismo que es su cometa, le comenta a su tío Pelomojado que en Aguasdulces opinan que el cometa rojo es el heraldo de una nueva era, un mensajero de los dioses. El sacerdote le responde que es una señal, sí, una marca ardiente como las que antaño llevaban los hombres del hierro. Dice que es la llama del Dios Ahogado salida del mar, que proclama la llegada de una marea creciente: la primera vez que vio el cometa tuvo un sueño, un sueño de conquista a mayor gloria de su dios.
La magia y el misterio lo rodean, y su omnipresencia nos presenta una sociedad ambiciosa instalada en la superstición… y en el miedo.
Los dragones lo envuelven con diferentes interpretaciones en Rocadragón, en Invernalia, y también en Desembarco del Rey, pero en todas partes es un presagio funesto… De repente se convierte en designio divino para la Fe, para los seguidores de R’hllor, para la religión del Dios Ahogado y para la khaleeshi del Mar Dothraki. Es el heraldo, el emisario de lo que ha de venir… Pero sobre todo es sangre y fuego; lo es para Cressen, para Osha, para Varys, para Brynden Tully, para Aeron Greyjoy, para Arya Stark… Si invirtiéramos el orden de las palabras nos encontraríamos con algo familiar: ¡Fuego y Sangre!
¿Vuelve el Dragón?
Sin embargo persiste la racionalidad: en Rocadragón el maestre Cressen tranquiliza a la princesa Shireen diciéndole que se trata una estrella con cola que se ha perdido en el cielo y que pronto desaparecerá; y en Invernalia el maestre Luwin realiza una metódica observación científica del fenómeno. Parece que hay fuerzas que trabajan en esa línea: “En el mundo que está construyendo la Ciudadela no hay lugar para la hechicería, las profecías ni las velas de cristal, y mucho menos para los dragones.”Pero algo puede estar cambiando… Al atravesar la galería, el maestre Cressen ha observado en el cielo como el cometa brilla rojo y malévolo, y en el salón principal ha presentido que Melisandre sabe lo que augura: el rubí de Melisandre resplandece en su cuello con la misma intensidad que el cometa…
La función subyacente
El cometa está en el principio de las cosas. Pero en Choque de reyes hemos encontrado lo verdaderamente superlativo, lo que profundiza y se alarga en el pasado a través de la conexión histórica:
“—Está escrito en los antiguos libros de Asshai que llegará un día tras un largo verano, un día en que las estrellas sangrarán y el aliento gélido de la oscuridad descenderá sobre el mundo. En esa hora espantosa, un guerrero sacará del fuego una espada llameante. Y esa espada será Portadora de Luz, la Espada Roja de los Héroes, y el que la esgrima será Azor Ahai renacido, y la oscuridad huirá a su paso.”
El anuncio se presenta de súbito, de la voz de la Mujer Roja, y parece bien cimentado. En Qarth, todavía ajena a la existencia delaugurio, Daenerys insiste en que el cometa la llevó hasta allí por algún motivo… Más tarde, en una visión en la Casa de los Eternos, uno de ellos, un hombre de porte regio que viste ricos ropajes, le dice que la esperaban desde hacía un millar de años. También dice que ellos enviaron el cometa para mostrarla el camino… Para Melisandre y los dothrakis el cometa es la estrella que sangra. ¿Es el mismo vaticinio?
Lo que queda claro es que la función primordial del elemento, su dimensión profética y estructuradora, se diversifica en dos líneas de interpretación…, que después atraviesan Tormenta de espadas y finalmente confluyen en Festín de cuervos. Pero nos estamos liando, y debemos completar la profecía para disponer de todos los elementos necesarios para analizarla... En las mazmorras de Rocadragón, Melisandre le ha dicho a Davos Seaworth, el Caballero de la Cebolla, lo siguiente:
“También está escrito en la profecía. Cuando la estrella roja sangre y reine la oscuridad, Azor Ahai volverá a nacer entre el humo y la sal para despertar a los dragones de la piedra.”
Una de las líneas interpretativas es muy evidente y antigua, y viene de la mano de la sacerdotisa roja: La estrella sangrante llegó y se marchó, y Rocadragón es el lugar del humo y la sal. ¡Stannis Baratheon es la reencarnación de Azor Ahai! Delante de la Mesa Pintada, Stannis Baratheon escucha el relato de la Boda Roja… Sus consejeros le urgen para que envíe una señal ya que él es el elegido de R'hllor, el cometa rojo ha cruzado los cielos para anunciar su llegada y nadie más que él esgrime a Dueña de Luz; sólo la muerte puede comprar la vida: para que el dragón de piedra despierte le piden que entregue a Edric Tormenta, hijo de Robert, pero Davos Seaworth, ya Mano del Rey, se opone. Más tarde, ante la noticia de la muerte de Joffrey, Melisandre reclama a Stannis la vida del bastardo real… Le dice que deberá enfrentarse al Otro, aquel cuya llegada se profetizó hace cinco mil años, que el cometa rojo fue su heraldo, que es el
príncipe que les fue prometido; que si cae, el mundo caerá con él. Le pide que le entregue al chico y que ella le entregará el reino. Davos les dice que Edric Tormenta está fuera de su alcance… Por último, en el Castillo Negro, el maestre Aemon escucha a la mujer roja hablar de la guerra por el amanecer y la pregunta por el príncipe prometido. Melisandre le contesta que Stannis Baratheon es Azor Ahai revivido, el guerrero de fuego. Dice que en él se cumplen las profecías, que el cometa rojo surcó los cielos para anunciar su llegada y que esgrime a Dueña de Luz, la Espada Roja de los Héroes.
Pero el maestre Aemon alberga dudas…
La segunda es más sutil… Va desgranándose con cuentagotas, siempre entorno a Rhaegar Targaryen, y siempre con la sombra de la tragedia de Refugio Estival cerniéndose sobre él, como una predestinación funesta. Gran aficionado a los libros, a Rhaegar no le interesaron los juegos de los demás niños…, hasta que un díaencontró algo en sus pergaminos y cambió: «Necesitaré espada y armadura. Al parecer, tengo que ser un guerrero». Ese es el punto de partida y no parece descabellado pensar que entre esos textos se encontraran algunas páginas de Señales y portentos, las visiones que dejó escritas la hija doncella de Aenar Targaryen antes de que la Maldición cayera sobre Valyria, recopiladas más tarde por el archimaestre Marwyn en su Libro de los libros perdidos. Tampoco es incorrecto establecer cierta complicidad entre el príncipe de Rocadragón y su tío bisabuelo, el maestre Aemon: ¡Qué estúpidos fuimos, nosotros que nos creíamos tan sabios! Y esa relación conduce inexorablemente a la profecía, de nuevo
al humo y a la sal a través del cometa, aunque esta vez equivocando el presagio: En cambio, Rhaegar…El humo era por el fuego que consumió Refugio Estival el día en que nació; la sal, por las lágrimas derramadas por los muertos. Cuando era joven compartía mi creencia, pero más tarde se convenció de que la profecía se cumpliría en su hijo, porque el día en que concibieron a Aegon, un cometa pasó sobre Desembarco del Rey, y Rhaegar estaba seguro de que la estrella sangrante tenía que ser un cometa.
Error o no, en este pasaje se nos desvela en toda su dimensión la hasta ahora inescrutable visión de la Casa de los Eternos… Aseverábamos que se trataba de Rhaegar, pero ya no hay dudas, y de la luz resplandeciente de otro cometa se determina el final de la profecía: la Canción de hielo y fuego; sea lo que sea:
«Viserys», fue lo primero que pensó cuando volvió a detenerse, pero al mirarlo con más atención cambió de idea. Aquel hombre tenía el mismo cabello que su hermano, pero era más alto, y sus ojos eran color índigo oscuro, no liliáceos.
—Aegon —dijo el hombre a una mujer que amamantaba a un recién nacido en una gran cama de madera—. ¿Qué mejor nombre para un rey?
—¿Compondrás una canción para él? —preguntó la mujer.
—Ya tiene una canción —replicó el hombre—. Es el príncipe que nos fue prometido, suya es la canción de hielo y fuego.
Al final el maestre Aemon lo ve todo claro…; sus sospechas se han despejado al escuchar la información de Xhondo Dhoru. Es la confluencia advertida la que descarta al venado coronado y ardiente:
Lady Melisandre ha malinterpretado las señales. Stannis... Stannis tiene algo de sangre de dragón, sí. Igual que sus hermanos. Rhaelle, la hijita de Egg, así les llegó. La madre de su padre... Cuando era pequeña me llamaba tío maestre. Lo recordaba, así que me atreví a albergar la esperanza... Tal vez quisiera... Todos nos engañamos cuando queremos creer algo. Melisandre es la que más se engaña. Esa espada no es la espada; tiene que saberlo... Luz sin calor... Un hechizo vacío...
Y por último, después de un milenio, a sus ciento dos años de edad, caminando por la cuerda floja sobre predicciones y sueños sobre dragones apenas recordadas, el maestre Aemon se atreve a personificar la interpretación de la profecía:
—A nadie se le ocurrió buscar a una chica —dijo—. Se nos prometió un príncipe, no una princesa […] El error partió de la traducción. Los dragones no son machos ni hembras. Barth se dio cuenta; son lo uno y lo otro, tan mutables como las llamas. El idioma nos tuvo sobre una pista falsa durante un milenio. Daenerys es la enviada, nacida entre la sal y el humo. Los dragones lo demuestran […] Nuestra esperanza es Daenerys.
Pero hay más:
El dragón tiene tres cabezas […] —El dragón debe tener tres cabezas.
Conclusión
Por el momento el Cometa Rojo ha completado su órbita narrativa, ha cumplido toda su misión… Parecería como si ya lo supiéramos todo, pero nos encontramos tan solo en la mitad de la historia, y ésta la desarrolla alguien que sabe manejar con extraordinaria habilidad y maestría los tiempos, los contenidos y las formas: se llama George R.R. Martin. Ahora una vela de cristal arde en la Ciudadela, el maestre Aemon delira con huevos que no se pueden incubar y mientras, en Meereen, Quaithe de la Sombra se aparece a la reina Daenerys con un nuevo enigma…
Nada demuestra que Aemon Targaryen esté en posesión de la verdad, nadie conoce aun la auténtica naturaleza del enemigo, del Otro… De la trayectoria del cometa tan solo nos queda, a modo de epílogo, el escepticismo del archimaestre Marwyn expresado en puro sarcasmo:
—Nacido de la sal y el humo, bajo una estrella sangrante. Ya conozco la profecía. —Marwyn giró la cabeza y escupió una flema roja—. No digo que me parezca fidedigna, claro. Como escribió Gorghan del Antiguo Ghis, una profecía es como una mujer traicionera: te la chupa, gimes de placer, y piensas «Qué bien, qué maravilla, cómo me gusta...». Y de repente aprieta los dientes, y los gemidos se transforman en gritos. Gorghan decía que esa era la naturaleza de las profecías: te arrancan la polla de un mordisco en cuanto te descuidas. —Siguió masticando—. Aun así...
Todos van allí, adonde señaló el cometa.
Bibliografía:
Juego de tronos, Canción de hielo y fuego/1; Editorial Gigamesh, 2002.
Choque de reyes, Canción de hielo y fuego/2; Editorial Gigamesh, 2003.
Tormenta de espadas, Canción de hielo y fuego/3; Editorial Gigamesh, 2005.
Festín de cuervos, Canción de hielo y fuego/4; Editorial Gigamesh, 2007.
Dominio de dragones; Editorial Gigamesh, 2006.
Cometas; www.astronomia.com
Hielo y fuego en los cometas, Olalla Cernuda; Diario El Mundo, 2006.
La composición de los cometas sorprende a la NASA; Diario El País, 2006.
Las estructuras formales de la metaliteratura, Jesús Camarero Arribas; UPV-EHU.






