Pese a que los doce años de esa época no eran como los de ahora, siempre he imaginado a Sansa con un rostro dulce, más tirando a infantil que a adolescente. Aunque las ilustraciones que he visto de ella son preciosas sin duda, ninguna me ha dicho que es realmente la Sansa que yo tengo en mente. Así que he intentado hacerla que parezca una niña, pero a la vez, con ese futuro aire adulto que ya está cobrando, y entre melancólico y soñador que siempre tiene.
Dado que se dice que el de CdHyF es un mundo entre medieval y renacentista, el vestido que lleva es una combinación de ambas épocas.