Uno de los elementos más distintivos de Canción de Hielo y Fuego es sin duda el Muro, una impresionante muralla que se extiende a todo lo ancho en el norte de Poniente, custodiada por la Guardia de la Noche. Ambos defienden desde hace miles de años a los hombres del horror sin nombre que acecha más allá…
UN POCO DE HISTORIA
Debemos remontarnos unos 8.000 años antes de Canción de Hielo y Fuego para hablar de la construcción del Muro. En esos tiempos, Poniente estaba habitado por sus pobladores originales, los niños del bosque, y por los primeros hombres, que habían invadido el continente desde el sur unos 4.000 años antes. Tras un periodo de guerras, ambos pueblos habían sellado un pacto en la Isla de los Rostros y convivían en armonía, aunque los niños del bosque se habían retirado a lo más profundo de los bosques.
Pero durante un espantoso invierno, que duró una generación, surgieron desde el extremo norte unos seres gélidos e implacables, los Otros. Avanzando hacia el sur, fueron llevando el terror a todo Poniente, sin que nadie pudiese contener su paso, en lo que se conoció posteriormente como la Larga Noche. No está del todo claro cual fue su final, pero está en todo caso ligado a la creación del Muro y de la Guardia de la Noche por parte del legendario Brandon el Constructor, fundador de la Casa Stark. La recién creada Guardia de la Noche se enfrentó a los Otros en la batalla por el Amanecer y Brandon el Constructor inició la edificación del Muro para proteger los reinos de los hombres, añadiendo magia a los enormes bloques de hielo que formaron sus cimientos.
El Muro y la Guardia de la Noche fueron por tanto ideados para defender los reinos de los hombres de los Otros, sin inmiscuirse en las luchas que durante milenios se van a suceder al sur, en los Siete Reinos. Para asegurar la independencia material de la Guardia, Brandon le otorgó el territorio al sur del Muro hasta 25 leguas, llamado el Agasajo o Agasajo de Brandon. Miles de años después, el rey Jaehaerys I Targaryen, por consejo de su esposa la reina Alysanne, amplió este territorio en otras 25 leguas, en lo que se conoce como el Nuevo Agasajo.
Pero lo cierto es que desde la creación de la Guardia de la Noche los Otros no han vuelto a aparecer, y que los tres toques de cuerno que anuncian su llegada llevan miles de años sin oírse. El principal enemigo de la Guardia durante esos años han sido los salvajes, o Pueblo Libre como se llaman a sí mismos, que habitan al norte del Muro. Sus comunidades hostigan de forma más o menos constante a la Guardia, intentando saltar el Muro para devastar las tierras más ricas del sur. En ocasiones se han unido bajo el mando de líderes que encabezaron serios intentos de invasión del norte; dentro de estos Reyes-más-allá-del-Muro destacan Raymun Barbarroja, Bael el Bardo, el Señor Astado, los hermanos Gendel y Gorne, y sobre todo Joramun, que hizo sonar el Cuerno del Invierno, del que la leyenda dice que puede derribar el Muro. Todos ellos fueron derrotados en su momento por la Guardia de la Noche y los Stark de Invernalia.
A pesar de que los Otros no hayan vuelto a aparecer, la Guardia no ha olvidado sus votos originales y constituye un poderoso ejército que sólo mira al norte y que no ha intervenido en las convulsiones que han tenido lugar al sur del Muro, como la llegada de los ándalos, las múltiples guerras entre los reinos, la toma de Poniente por los Targaryen, etc. Sin embargo, durante estos miles de años, la Guardia también ha tenido traidores, controlados por la propia Guardia o por los Stark, y ha vivido inquietantes sucesos que han pasado a la categoría de leyendas...
LA MURALLA
El Muro es una inmensa muralla que se extiende de este a oeste en el norte de Poniente, construida a base de bloques de hielo, por lo que parece gris bajo un cielo nublado, pero de un brillante blanco-azulado cuando le da el sol. Los bloques de hielo se fusionan y se mantienen sólidos debido a la temperatura habitual en la zona, si bien durante los veranos el calor llega a fundir la capa más superficial, momentos en los que parece que el Muro llora. Su altura media es de unos 200 metros, aunque en algunos puntos es más alto, siendo visible desde muy al sur.
El Muro tiene un recorrido lineal de Castillo Negro a Guardaoriente del Mar al este, pero muy sinuoso hacia el oeste, hasta Torre Sombría, ya que está construido siguiendo las cimas de escarpadas colinas con sus valles. Entre Puertapiedra y Guardiagris hay al norte del Muro una zona de cuevas y pasadizos; la leyenda incluso dice que uno de ellos, el Camino de Gorne, cruza el Muro por debajo.
La muralla se va estrechando de su base a su cima, aunque ésta es lo suficientemente ancha como para que puedan transitar por ella una docena de monturas en paralelo y para albergar material de guerra como catapultas. En los castillos existen túneles cavados en la base por la Guardia de la Noche, sinuosos y fuertemente protegidos por rejas, a través de los cuales se puede cruzar; en las fortalezas abandonadas dichos túneles han sido tapiados con cascotes y nieve congelada. Sin embargo, parecen existir antiguos y olvidados túneles subterráneos, como el del Fuerte de la Noche, protegido mágicamente mediante una puerta viva, la Puerta Negra, que sólo puede ser abierta por un hermano juramentado de la Guardia de la Noche.
La Guardia se ocupa de mantener el bosque alejado de la cara norte del Muro, de forma que se pueda avistar sin problemas a cualquier invasor. En la cara sur muchas de las fortalezas tienen escaleras que trepan pegadas al Muro hasta llegar a la cima, o, como vemos en Castillo Negro, un sistema de poleas que permite subir hombres y material pesado en una jaula. También se utiliza la base del Muro para construir despensas y almacenes, que permiten un mantenimiento idóneo de los víveres.
El Muro exige un mantenimiento permanente, ya que es necesario reparar las posibles grietas y echar continuamente gravilla en la cima, para que sea transitable y no resbale. Hay patrullas que lo recorren constantemente, formadas por dos exploradores y dos constructores, a lomos de mulas criadas especialmente en Guardaoriente para acostumbrarlas a caminar sobre el hielo; una de cada cuatro patrullas va por la base, buscando grietas en el Muro o signos de túneles. Además de las labores de mantenimiento, muchos Lord Comandantes han ido aumentando la altura del Muro, trayendo los bloques de hielo desde los helados lagos del norte.
LAS FORTALEZAS
A lo largo de la cara sur del Muro la Guardia de la Noche ha construido fortalezas, que sirven de base para las guarniciones. Todas ellas tienen una característica común: no tienen ningún tipo de muralla hacia el sur, hacia los reinos de los hombres.
Existen en total 19 fortalezas, aunque sólo 17 de ellas han sido ocupadas simultáneamente. De oeste a este son las siguientes:
- Guardiaoccidente del Río: es la única que no está situada propiamente en el Muro sino en la Garganta (abandonada en tiempos de Canción)
- Torre Sombría: la primera fortaleza en el extremo oeste del Muro, encargada de vigilar las oscuras profundidades de la Garganta, por donde los salvajes intentan sortear el Muro (con guarnición en tiempos de Canción)
- Garita (abandonada en tiempos de Canción)
- Guardiagrís (abandonada en tiempos de Canción)
- Puertapiedra (abandonada en tiempos de Canción)
- Colina Escarcha (abandonada en tiempos de Canción)
- Marcahielo (abandonada en tiempos de Canción)
- Fuerte de la Noche: es la fortaleza más antigua del Muro, en ella durante milenios residió el Lord Comandante y en ella se desarrollaron muchas de las historias legendarias de la Guardia de la Noche; fue la primera en ser abandonada, en tiempos de Jaehaerys I
- Lago Hondo: fue construida bajo el reinado de Jaehaerys I para realojar a la guarnición del Fuerte de la Noche (abandonada en tiempos de Canción)
- Puerta de la Reina: debe su nombre a la reina Alysanne, anteriormente se llamaba Puerta de la Nieve (abandonada en tiempos de Canción)
- Castillo Negro: residencia del Lord Comandante y principal fortaleza del Muro en tiempos de Canción, está situada al final del Camino Real
- Escudo de Roble (abandonada en tiempos de Canción)
- Guardiabosque del lago (abandonada en tiempos de Canción)
- Fortaleza de Azabache (abandonada en tiempos de Canción)
- Puertaescarcha (abandonada en tiempos de Canción)
- Túmulo Largo (abandonada en tiempos de Canción)
- Antorchas (abandonada en tiempos de Canción)
- Guardiaverde (abandonada en tiempos de Canción)
- Guardaoriente del Mar: además de fortaleza es un puerto en la Bahía de las Focas; desde ella se vigilan los intentos de los salvajes de pasar al sur en botes (con guarnición en tiempos de Canción).
SU ESTRUCTURA
La Guardia de la Noche tiene una estructura claramente militar, aunque con importantes peculiaridades, muy especialmente el hecho que el servicio sea de por vida y que sea incompatible con la vida familiar y la posesión de tierras. En este sentido, tiene características de una orden monástico-militar, si bien en ella se aceptan seguidores de cualquier religión.
La Guardia está organizada en tres órdenes, cada una de las cuales asume una función específica, aunque todos los hermanos tienen una formación militar básica y deben ser capaces de luchar si es necesario. Estas órdenes son las siguientes:
- constructores: albañiles, carpinteros, mineros, leñadores… Sobre ellos recae especialmente la tarea de mantener el Muro, vigilando su estructura y encargándose de las continuas reparaciones que necesita.
- mayordomos: en esta orden se agrupan todas las tareas de mantenimiento de la Guardia, desde los criados de los oficiales superiores hasta los cocineros, pasando por los encargados de los cuervos, contables, caballerizos, marineros, comerciantes, cazadores, granjeros, sastres, herreros…
- exploradores: es la orden propiamente militar, encargada de la defensa del Muro y de cruzarlo para vigilar a los salvajes y mantenerlos alejados de los Siete Reinos.
Además de los hermanos integrados en las órdenes, cada fortaleza tiene un septon y un maestre, que también son miembros de la Guardia.
Cada una de las órdenes tiene en cada fortaleza un oficial superior, y cada fortaleza es regida por un Comandante. En la fortaleza de Castillo Negro se encuentran los oficiales superiores de su orden para el conjunto de la Guardia: el Primer Constructor, el Lord Mayordomo y el Capitán de los Exploradores. Por encima de todos ellos se sitúa el Lord Comandante de la Guardia de la Noche, la máxima autoridad de toda la jerarquía.
El Lord Comandante es elegido por votación entre todos los hermanos. Cualquier miembro de la Guardia puede presentarse como candidato y sale elegido si obtiene al menos dos tercios de los votos totales; mientras esto no ocurra, las votaciones se suceden a diario, llegando a repetirse unas 700 veces en una ocasión. En principio el voto es individual, pero un hermano puede votar por otro ausente, e incluso los Comandantes de las demás fortalezas pueden votar por la guarnición que no se ha desplazado hasta el lugar de votación. Puesto que la mayoría de los guardias no sabe leer y escribir, las votaciones se realizan con pequeños objetos (puntas de flecha, conchas, piedras, bellotas...), cada uno de los cuales representa a un candidato.
EL INGRESO
El ingreso en la Guardia se puede realizar de varias formas, yendo desde una decisión voluntaria hasta una condena, tanto para nobles como para plebeyos.
Así, puede ser un destino interesante para hijos segundones o bastardos de familias nobles, abocados a ser meros caballeros de sus hermanos mayores (por ejemplo, Ser Waymar Royce o el mismo Jon Nieve); la Guardia les ofrece la posibilidad de brillar por sus propios méritos, lejos de la estructura familiar. Pero es también un destino clásico para los enemigos del poder derrotados o caídos en desgracia (por ejemplo, Ser Alliser Thorne o Lord Janos Slynt) o para deshacerse de parientes indeseados (por ejemplo, Samwell Tarly). Finalmente, existen casos en que hombres mayores deciden ingresar para acabar su vida en la Guardia, dejando sus tierras y bienes a sus hijos (por ejemplo, Jeor Mormont).
Pero no sólo de familias nobles se nutre la Guardia. En todo el conjunto de los Siete Reinos, los delincuentes comunes suelen ser puestos a disposición de los cuervos errantes como Yoren, que recorren los caminos reclutando hombres. De hecho, enviar a los delincuentes al Muro parece ser en sí misma una forma de justicia, siendo abundantes los ejemplos de hombres que deben elegir entre terribles castigos o ser enviados al Muro, o directamente “condenados al Muro”.
Finalmente, la Guardia se nutre también de voluntarios, muchos de ellos jóvenes huérfanos, como Pastel Caliente o Lommy, convencidos por los cuervos errantes de una vida más segura en el Muro.
Sea cual sea el origen y la razón por la cual un hombre llega al Muro, una vez que ha ingresado en la Guardia su pasado es perdonado y su ascenso depende de sus propios méritos.
Al llegar al Muro, los reclutas pasan por un periodo de entrenamiento, en el que reciben enseñanzas de combate pero también realizan todas las tareas usuales como cazar, reparar el Muro, etc. Durante este periodo de prueba los oficiales superiores juzgarán para cual de las distintas órdenes de la Guardia están más capacitados. Hay sin embargo que notar que los nobles que ingresan en la Guardia con una formación militar previa no parecen pasar por esta fase, como Lord Janos Slynt.
En todo caso, una vez que el recluta es considerado adecuado para la Guardia, será asignado a una de las tres órdenes y al ponerse el sol pronunciará el juramento. Es la última oportunidad para negarse a ingresar en la Guardia.
EL JURAMENTO
Una vez pasado el periodo de adiestramiento y adjudicado a una orden, llega el momento decisivo en la vida de un hermano de la Guardia, el juramento. A partir de ese momento, olvidado su pasado, quedará ligado de por vida a la defensa del Muro.
Al ponerse el sol, mientras cae la noche y ante el superior de su orden, el recluta pronuncia el juramento de rodillas ante sus dioses:
“Escuchad mis palabras, sed testigos de mi juramento. La noche se avecina, ahora empieza mi guardia. No terminará hasta el día de mi muerte. No tomaré esposa, no poseeré tierras, no engendraré hijos. No llevaré corona, no alcanzaré la gloria. Viviré y moriré en mi puesto. Soy la espada en la oscuridad. Soy el vigilante del muro. Soy el fuego que arde contra el frío, la luz que trae el amanecer, el cuerno que despierta a los durmientes, el escudo que defiende los reinos de los hombres. Entrego mi vida y mi honor a la Guardia de la Noche, durante esta noche y todas las que estén por venir.”
Cuando se levanta, es ya para siempre un Hermano Juramentado. La pena por desertar de la Guardia es la muerte en cualquier lugar de los Siete Reinos.
LA VIDA DIARIA
En tiempos de paz la vida en la Guardia es bastante tranquila. Cada hermano cumple con su función dentro de su orden y tiene asegurado techo y comida, e incluso algo más, ya que los pueblos cercanos al Muro suelen tener un buen prostíbulo cuyos principales clientes son los guardias, una práctica tolerada por los oficiales superiores.
La principal tarea diaria es la vigilancia desde lo alto del Muro. Los hombres anuncian con un toque de cuerno el regreso de las partidas de exploradores que han cruzado al norte y con dos toques el avistamiento de salvajes. El tercer aviso, tres toques de cuerno advirtiendo de la llegado de los Otros, lleva miles de años sin oírse.
No existen ceremonias o rituales específicamente ligados a la vida diaria en la Guardia de la Noche, salvo la obligación de vestir siempre de negro de pies a cabeza, lo que les ha valido el nombre de hermanos negros o cuervos negros. También el emblema de la Guardia de la Noche es enteramente negro.
en Canción de Hielo y Fuego
Al inicio de Juego de tronos, la Guardia de la Noche está en declive. Su número ha ido menguando hasta el punto de contar con menos de 1.000 hombres, menos de la tercera parte de los cuales son guerreros. No puede ya ni siquiera asegurar el mantenimiento material del Muro, incluyendo las necesarias reparaciones y el talado del bosque en la cara norte. Además, no sólo ha descendido el número de guardias, sino muy especialmente el de hombres procedentes de familias nobles y con conocimientos militares, con lo cual la proporción de delincuentes es muy elevada respecto al total.
Este declive no ha sido súbito, evidentemente. Durante los últimos siglos los salvajes no han atacado en masa, hasta el punto de que se han convertido en historias de miedo que se cuentan a los niños del norte. Por ello, la Guardia de la Noche tiene en los Siete Reinos, especialmente en los sureños, poca más consideración que un lugar donde enviar a los delincuentes y, ciertamente, ha perdido atractivo para las casas nobles. Salvo casos concretos, la última entrada importante de hombres con formación militar se produjo hace 15 años, cuando muchos partidarios de los Targaryen fueron enviados al Muro.
La falta de hombres es tal que sólo tres de los 19 castillos del Muro están ocupados y contienen una guarnición muy por debajo de la habitual: Torre Sombría en el extremo occidental bajo el mando de Ser Denys Mallister, Guardaoriente del Mar en el extremo oriental bajo el mando de Cotter Pyke, y Castillo Negro, al final del Camino Real, donde reside el Lord Comandante de la Guardia. Da idea del lamentable estado de la Guardia el hecho de que en Castillo Negro llegaron a alojarse más de 5.000 hombres, mientras que ahora el número se ha reducido a unos 600.
Jeor Mormont es desde hace muchos años Lord Comandante, aconsejado por el anciano maestre Aemon, un príncipe de la Casa Targaryen que lleva en el Muro desde que su hermano Aegon V subió al Trono de Hierro. Lord Mormont está muy preocupado por la delicada situación de la Guardia, preocupación que aumenta con las noticias de movimientos de los salvajes y sobre todo con las desapariciones poco explicables de exploradores al otro lado del Muro, incluyendo al Capitán de los Exploradores, Benjen Stark. Además, empiezan a ocurrir cosas muy extrañas, como el ataque que sufre por parte del espectro de un explorador muerto y del que sólo le salva la intervención de Jon Nieve. Todo ello le lleva a pensar que quizás la Guardia deba afrontar una situación que no se ha producido en los últimos 8.000 años: la llegada de los Otros. Y ciertamente, la Guardia no está preparada, no sólo son pocos, sino que se han perdido y olvidado los conocimientos sobre cómo combatir a los espectros o a los Otros.
Finalmente, ante las noticias de que los salvajes se están agrupando bajo el liderazgo de Mance Rayder, el Rey-más-allá-del-Muro, Lord Mormont decide encabezar una expedición de unos 300 guardias al norte del Muro. Mientras los salvajes buscan el cuerno de Joramun en los Colmillos Helados, la Guardia de la Noche acampa en el Puño de los Primeros Hombres. Y ahí se van a confirmar de la peor forma posible los temores del Lord Comandante. Por primera vez en miles de años se oyen las tres llamadas del cuerno… Son atacados en masa por espectros, y muy pocos consiguen sobrevivir al ataque, iniciando una dramática retirada, durante la cual Sam Tarly destruye a un Otro utilizando una daga de vidriagón. Los supervivientes se refugian en el torreón de Craster, y ahí va a ocurrir otro acontecimiento determinante, ocasionado precisamente por el elevado número de delincuentes presentes en la Guardia: parte de ellos se rebelan y asesinan a Jeor Mormont. Sólo un puñado de los 300 hombres que cruzaron el Muro consigue regresar a Castillo Negro.
Mientras tanto, la situación en el Muro no es mejor. Bajo el mando de Mance Rayder los salvajes se han agrupado, espoleados por el miedo a lo que está ocurriendo al norte del Muro. El ataque principal se produce en Castillo Negro, dónde una pequeña guarnición sin experiencia, dirigida por Jon Nieve, consigue mantenerlos a raya durante un tiempo. Cuando la derrota parece ya inevitable, aparece Lord Stannis Baratheon al frente de un ejército que derrota a los salvajes con facilidad. Su llegada no es gratuita, responde a una de las peticiones de ayuda que el maestre Aemon ha enviado a todos los reinos de Poniente, pero también al interés de Melisandre de Asshai, la consejera de Stannis, que ve en los acontecimientos del Muro una etapa más de la eterna lucha entre el Dios de la Luz y el de la Oscuridad. Tras la victoria, y tras rescatar el cuerno de Joramun, Jon Nieve es elegido Lord Comandante, siendo el número 998 de la larga lista de Comandantes de la Guardia de la Noche.
Pero otras cosas extrañas están ocurriendo en el Muro. Bran Stark, alentado por los sueños verdes de Jojen Reed, se dirige hacia él a la búsqueda del cuervo de tres ojos. Bran y sus compañeros llegan al Fuerte de la Noche, el más antiguo del Muro, donde se encuentran con Sam Tarly; éste les hace cruzar el Muro a través de la Puerta Negra, una puerta mágica que sólo responde a las palabras de un Guardia de la Noche, al encuentro del misterioso Manosfrías. Parece que la antigua magia del Muro sigue viva...
Bibliografía:
Juego de tronos, Canción de Hielo y Fuego/1; Editorial Gigamesh, 2002.
Choque de reyes, Canción de Hielo y Fuego/2; Editorial Gigamesh, 2003.
Tormenta de espadas, Canción de Hielo y Fuego/3; Editorial Gigamesh, 2005.
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