Texto revisado sobre el original por Lyanna
La primera vez en la que nos encontramos con este lugar, Ned Stark y Robert Baratheon rememoran los sucesos acaecidos hace quince años. Ambos se encuentran en la cripta de Invernalia y su diálogo nos aproxima al desenlace de la rebelión que convertiría en rey al entonces Señor de Bastión de Tormentas:
“Se habían enfrentado en el vado del Tridente, en el centro mismo de la batalla, Robert con su maza y su enorme yelmo astado, el príncipe Targaryen con su armadura negra. Llevaba en la coraza del pecho el dragón de tres cabezas de su Casa, todo recubierto de rubíes que refulgían a la luz del sol. Las aguas del Tridente enrojecieron en torno a los cascos de sus corceles mientras ellos cruzaban las armas una y otra vez, hasta que por último un golpe de la maza de Robert destrozó el dragón y el pecho que había debajo. Cuando Ned llegó al lugar, Rhaegar yacía ya muerto en el río, y hombres de ambos ejércitos se zambullían en las aguas turbias para buscar los rubíes que se habían desprendido de la armadura.” (JdT, Pág. 53).
Su posición geográfica exacta, se nos muestra más adelante. La acción se sitúa en los alrededores de la posada de la Encrucijada, en el paraje en el que los dos principales caminos de Poniente —el Camino Real y el Camino Alto— convergen determinando el orden cardinal del continente. Arya Stark, la hija menor de Lord Eddard, se encuentra junto al río: “Arya estaba a la orilla del Tridente, intentando que Nymeria se quedara quieta mientras le cepillaba el lodo seco del pelaje.” (JdT, Pág. 142).Cuando su hermana Sansa se acerca hasta ella para recordarle que están invitadas a visitar a la reina Cersei, la excusa de Arya documenta con precisión la posición en la que se encuentran:
“—Yo no —replicó Arya al tiempo que intentaba deshacer un nudo en el pelaje gris de Nymeria—. Mycah y yo vamos a cabalgar río arriba para buscar rubíes en el vado.—Rubíes —repitió Sansa, desconcertada—. ¿Qué rubíes?
—Los rubíes de Rhaegar, por supuesto —contestó Arya mirándola como si la considerara estúpida—. Aquí es donde el rey Robert lo mató y consiguió la corona.” (JdT, Pág. 142).
El vado del Tridente está, pues, ahí mismo, río arriba..., un poco más allá de donde las aguas bañan los alrededores de la posada, situada “al norte de la gran confluencia del Tridente” (JdT, Pág. 281); el territorio en el se desarrolló la terrible batalla y donde Rhaegar Targaryen perdió la vida... y los rubíes de su armadura. Y Arya Stark se propone encontrarlos, al igual que los contendientes de los dos ejércitos el día de su muerte.
Joffrey Baratheon, paseando a caballo con Sansa Stark por los alrededores en la misma jornada, otorga mayor credibilidad al relato fantasioso de Arya:
“—Enseguida —dijo Joffrey—. Estamos muy cerca del campo de batalla, es allí, donde el río traza una curva. Ahí fue donde mi padre mató a Rhaegar Targaryen, ¿sabías? Le aplastó el pecho, chas, a través de la armadura y todo. ” (JdT, Pág. 151).
Hasta aquí todo iría razonablemente bien, si no fuese por la inveterada costumbre del autor por acomodarnos en la vacilación. A través de la marcha hacia el sur del ejército de Robb Stark nos encontramos con el problema de identificación, origen de esta investigación. Robb expone a su madre, Lady Catelyn, sus planes para enfrentarse a Tywin y a Jaime Lannister, manifestando su intención de cruzar con la caballería del Norte el Forca Verde, uno de los tres brazos del Tridente. Ganar esa posición es esencial para su propósito de aislar definitivamente a los dos cuerpos de ejército de Roca Casterly; y explica su razonamiento de esta manera:
“La sonrisa afloró por fin—. No hay ningún cruce en el Forca Verde por encima del Vado Rubí, donde Robert consiguió la corona. No lo hay antes de los Gemelos, en la parte de arriba, y Lord Frey controla ese puente.” (JdT, Pág. 583).
El mismo lugar, pero ahora llamado diferente: el vado del Tridente..., donde el rey Robert consiguió la corona, y el Vado Rubí, donde se produjo idéntica acción.
Naturalmente, de la primera cita hasta la última, ha mediado más de una quincena de años y la importancia de los sucesos históricos procura cambios en la denominación de los lugares. En este contexto, en algunas situaciones, la modificación cartográfica no deriva necesariamente de la victoria. Este parece ser el caso del vado del Tridente, convertido en el Vado Rubí en homenaje a las piedras rojas que, con la forma del dragón tricéfalo de los Targaryen, adornaban el peto del “último dragón” (JdT, Pág. 230), aniquilado por Robert en el Tridente.
Bibliografía:
Juego de tronos, Canción de hielo y fuego/1; Editorial Gigamesh, 2002.
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