INTRODUCCIÓN
Un regalo, el que Ser Jorah Mormont le hace a Daenerys Targaryen con motivo de su enlace con Khal Drogo, es el origen y la inspiración de esta recopilación. Historias y Canciones de los Siete Reinos (JdT, Pág. 107) es una colección de libros antiguos que el caballero proscrito ha conservado durante su exilio y que, aunque pudiera parecer humilde y modesto como presente de boda, la princesa observa con aprecio en todo su valor sentimental.
Nada está más lejos de la intención de quien esto escribe que tratar de emular semejante compendio, pero las continuadas y afortunadas descripciones de un rico folclore y el papel determinante que algunos bardos representan en la historia, me han impulsado a redactar este pequeño estudio que irá ampliándose con la investigación de textos sucesivos. El trabajo se presenta, por tanto, de manera parcelada y dinámica, libro a libro, de manera que sea sencillo acometer su consulta en los volúmenes, si así lo prefiere el lector.
Una breve y sucinta descripción sobre cada canción, su significado y el contexto en el que se nos presenta, acompaña a cada una de las entradas, seguidas de su paginación.
Espero que sea de vuestro agrado… ¡Ah, se me olvidaba! Las melodías quedan para la imaginación…
Este relato no es pródigo en contenidos folclóricos, posiblemente debido a su corta extensión, pero contiene una preciosa y breve canción, bastante infantil en cuanto a su forma y a su propósito, que tiene la virtud de enaltecer y proteger a quien la entona. Pate, el herrero, se la recuerda a Dunk cuando le entrega el escudo pintado a mano por Tanselle (Ece, Pág. 418), y el caballero errante la invoca en dos ocasiones durante el Juicio de Siete que dirimirá sus diferencias con el príncipe Aerion Targaryen (Ece, Pág. 428 y 429). Dice así:
La canción del escudo
Protegedme, roble y hierro,
o acabaré en el infierno.
El segundo relato sobre Dunk y Egg es algo más extenso en este ámbito concreto. En él aparece de nuevo la canción de protección del relato de El caballero errante al inicio del Juicio por Combate que enfrenta a Dunk y a Ser Lucas Inchfield, aunque esta vez con un nuevo texto (Lel, Pág 141):
La canción del escudo
Protegedme bien, roble y acero,
o estaré muerto,
y de viaje al infierno.
En cuanto al folclore, este relato es interesante pues presenta con gracia como determinados sucesos, ya sean pintorescos o relacionados con la picaresca, encuentran ecos en la cultura popular influyendo en las leyendas conocidas por los habitantes de Poniente. Así, en el comienzo de la historia, la presencia de dos cadáveres colgados en una jaula de hierro hace pensar a Egg que se trata de forajidos (Lel, Pág. 77):
El día en que ahorcaron a Robin el Negro
(Sin texto)
En la costumbre de algunos gentilhombres de cantar canciones a sus damas y tocar melodías con el laúd, se observa una de las carencias de la formación de Dunk como caballero. De hecho, la única canción que parece conocer se cita como canción de taberna y borrachera (Lel, Pág. 102):
El oso y la hermosa doncella
(Sin texto)
Pero la épica también encuentra su sitio en el hablar de los juglares... Acontecimientos de gran renombre como la batalla de Campo de Hierbarroja, que puso punto y final a la Rebelión Fuegoscuro, son recogidos en el imaginario popular con canciones que ensalzan el valor determinante durante la contienda de los hermanos y príncipes Baelor y Maekar Targaryen (Lel, Págs. 105-106):
El martillo y el yunque
(Sin texto)
El primer libro de la Saga tampoco es demasiado prolífico en su cancionero. A la ya referida colección que Mormont entrega a Dany, de la que no hay más referencias, se une una enigmática serie de baladas enlazadas, originalmente compuestas en alto valyrio —como descubriremos más tarde— y que además deben interpretarse a varias voces (JdT, Pág. 311). No conocemos aún su letra, pero si sabemos su título, posiblemente inspirado en la guerra de sucesión que enfrentó al rey Aegon II Targaryen con su hermana mayor, la princesa Rhaenyra:
Danza de los Dragones
(Sin texto)
La otra canción que nos refiere la narración en éste primer volumen, es una dulce y triste melodía myriana que silba Tyrion Lannister junto a Bronn, cuando ambos se alejan del Nido de Águilas transitando por las Montañas de la Luna (JdT, Pág. 446). Tampoco conocemos su contenido —por el momento—, aunque su título es evocador:
Las estaciones de mi amor
(Sin texto)
De las entonaciones del bardo Marillion, tan solo se describe su esfuerzo por rimar “enano” con “fulano”, y “cojo” con “despojo”; y que conocía una canción en la que se hablaba de la gran victoria de Lord Tywin Lannister en Desembarco del Rey. También es de destacar que Tyrion Lannister utiliza al juglar como testigo, al indicarle que cuando cante la balada que estaba componiendo sobre los hechos ocurridos en el Nido de Águilas, no olvide que Lady Arryn le estaba negando un Juicio por Combate, al que Lysa Tully finalmente accedió.
Por otra parte, las habilidades de Dareon como juglar, rivalizan con las que causaron su incorporación a la Guardia de la Noche. Pero a los efectos que aquí interesan, sólo decir que el nuevo mayordomo posee una voz prodigiosa. Y si se habla de prodigio, es preciso hacer referencia al que es para ser Rodrik Cassel el mejor de los juglares: Alia de Braavos.
Otros bardos y juglares son mencionados en Juego de tronos, aunque su función como bates es más transmisora de leyendas que de canciones. Balerion, Meraxes y Vhaghar son nombres de dioses valyrios otorgados por los bardos a los dragones de Aegon el Conquistador; y otro tanto ocurre con la lírica denominación de la batalla conocida como “Llanura de Fuego”, en la única ocasión en la que los tres dragones intervinieron. Lo mismo pasa con las Fábulas de la Edad de los Héroes (JdT, Pág. 701), con personajes legendarios como Brandon el Constructor, Lann el Astuto, Symeon Ojos de Estrella o Florián el Bufón. Por otro lado, Sansa Stark conoce por los bardos las hazañas de Barristan el Bravo, mientras que un bardo lunar de Jogos Nhai regaló a la maegi Mirri Maz Duur sus cantos para el parto.
Pero el caso más horrendo es el del pobre bardo de taberna de Desembarco del Rey, condenado por el rey Joffrey I Baratheon a escoger entre conservar los dedos o la lengua, por cantar una graciosa cancioncilla sobre su padre, el difunto rey Robert. No se sabe cual fue su elección…
(Continuará…)
Bibliografía:
Leyendas Negras 1 —El caballero errante—; Plaza & Janés Editores, S.A., 2001.
Leyendas -La espada leal-; La Factoría de Ideas, 2006.
Juego de tronos, Canción de hielo y fuego/1; Editorial Gigamesh, 2002.
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